Raíces Radio

domingo, 17 de septiembre de 2017

Huracán Irma y salud mental

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Luego del paso del huracán Irma, las autoridades sanitarias deben tomar en cuenta a las poblaciones afectadas por situaciones de emergencia, para procurarles la debida protección a su salud mental y bienestar psicosocial, ya que pueden estar padeciendo pérdidas materiales y diversas afecciones de salud.

Los organismos para asistir a las personas en riesgo por el paso del referido meteoro deben agilizar la ayuda para evitar peores daños a los grupos más frágiles, que podrían presentar serias alteraciones mentales.

Posterior al paso de los poderosos huracanes David (1979), George (1998) y las inundaciones del Río Blanco -río Soulier- (2004) asistí a pacientes atormentados en San José de Ocoa, San Juan de la Maguana y en Jimaní.

En esas localidades hallé personas muy pobres con estrés postraumático; duelo por muerte de familiares y amigos; depresión con ideación e intento suicida y enfermedades mentales graves, moderadas y leves.

En las inundaciones de Jimaní, acudí como parte de un grupo de experimentados psiquiatras que integraba un amplio equipo multidisciplinario, abordando con apoyo emocional y psicofármacos a los más afectados.

Tras catástrofes naturales, como es el paso de un huracán, suelen incrementarse reacciones depresivas, furia, agresividad y un comportamiento suicida en la población impactada.

No obstante, apreciamos el contraste con otras personas que reaccionaron de forma constructiva tras la experiencia potencialmente traumática, actitud fuertemente vinculada con el desarrollo personal.

En estos casos se pueden apreciar la confianza en la propia capacidad para reconstruir la vida, y una firme sensación de fortaleza interior, que sirven de mucho apoyo a otras personas que no tienen esos atributos.

sábado, 2 de septiembre de 2017

El Waterloo del gobierno

Por ANULFO MATEO PÉREZ

El primer gobierno de Danilo Medina y cuarto del PLD, a pesar de su pésima gestión, sobrevivió a las dificultades en el orden económico, social y político por la falta de una oposición unida y crítica, contestataria a su proyecto continuista, así como a la dispersión y atomización del movimiento social.

En esa primera gestión danilista se profundizaron las contradicciones internas en el partido oficialista y se aceleró el deterioro de las instituciones representadas en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Los servicios públicos entraron en franco deterioro, como ocurrió con la Educación –pese a la inversión del 4% del PIB- y la Salud, con el colapso de la mayoría de los hospitales, protestas y paros de labores.

El Banco Central informó de crecimiento económico, pero la realidad es que en esos cuatro años, pese al maquillaje de las cifras, la producción nacional cayó a sus niveles más bajos y creció el endeudamiento.

Como no es creíble, el mentado descrecimiento discreto de las importaciones e incremento de las exportaciones, con el sector agropecuario atrapado en los mayores reveses económicos hasta ahora conocidos.

El gobierno de Medina habló durante cuatro años de bonanza, crecimiento e incremento de la demanda de bienes y servicios que nunca llegó a la mayoría de los dominicanos sumidos en la pobreza más extrema. 

La burbuja comunicacional para publicitar el crecimiento económico, apoyándose en las maquilladas cifras del Banco Central, explotaba bajo el análisis del endeudamiento y la corrupción oficial.  

En su segundo mandato, Danilo Medina ha tenido su Waterloo, al revelarse las marañas tejidas junto a Odebrecht en torno a las plantas a carbón de Punta Catalina y el sostenido desarrollo de la Marcha Verde.   

sábado, 26 de agosto de 2017

Fiebre del oro en San Juan

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Ahora le tocó como escenario a la provincia San Juan, a la región Suroeste y a todo el país la amenaza en ciernes de la “fiebre del oro”, conocida como el período de migración apresurada y de forma masiva hacia California, EEUU, de personas que iban en caravana tras el oro en las entrañas de la tierra y los ríos.

Rufianes y aventureros que soñaban con hacerse ricos con el hallazgo de una veta del valioso metal, concurrían casi al borde de la locura con picos y palas; mucho después, se exploraba con mangueras de presión.

El frenesí por el oro se produjo en el año 1849, al coincidir en el tiempo las mejoras en los medios de comunicación (periódicos y transporte), que llevaban noticias y rumores sobre el negocio de ese recurso.

Esa “fiebre” la vienen padeciendo desde entonces las transnacionales, que lograron que el sistema monetario a nivel global se basara en el patrón oro, con apoyo de gobiernos afines a sus espurios intereses.

Ahora, la “hipertermia” y el frenesí llega a San Juan con la minera Gold-Quest, tal como viene ocurriendo con Falcondo contra Loma Miranda, en el Norte de la Cordillera Central y todo el Cibao Central.

De permitir que Gold-Quest explote el oro en Romero, en el lado Sur de la cordillera, se contaminarían y morirían el río San Juan, afluentes, y el Yaque del Sur, que recibiría sus aguas contaminadas.

La amenaza se enfila contra la vida de los suroestanos, dada la campaña por el oro emprendida por Gold-Quest, apoyada por la Dirección de Minería y el prolongado silencio del presidente Danilo Medina.

La explotación del oro de San Juan sería catastrófica para la producción de alimentos y las fuentes de empleos en toda la región Sur; contra esa amenaza a la vida misma, marchamos firmes ayer en San Juan.

domingo, 20 de agosto de 2017

El rey Mudo

Mudo era un rey muy afortunado, que gobernaba en el país de una media isla, situado en el mismo trayecto del sol. Tenía todo lo que un rey podía desear. Vivía en un hermoso palacio, rodeado de cortesanos, de grandes jardines y bellísimas rosas; era poseedor de inmensas riquezas, pero no podía articular palabras.

Cuando se comunicaba lo hacía mediante el lenguaje de señas. Pese a sus riquezas, Mudo pensaba que la mayor felicidad le era dada por unos billetes verdes, que guardaba en una tinaja debajo de su alcoba.

Se levantaba en las mañanas contando billetes verdes… se reía… se reía, y luego los tiraba hacia arriba para que les cayeran encima en forma de lluvia. A veces se cubría con ellos, riendo tan feliz como un niño.

Cierto día, el dios de la construcción, Marcelo, pasaba por su reino y uno de sus acompañantes, de nombre Joao, se quedó retrasado, cansado, y decide dormir un rato en los jardines del palacio.

Allí lo encuentra el rey Mudo, quién lo reconoce al instante y lo invita a pasar unos días junto a sus cortesanos. Luego lo lleva al dios Marcelo y este muy agradecido por la gentileza le ofrece un único deseo. 

-“Me has dado tal placer al haber cuidado de mi amigo, que por eso quiero concederte un deseo”. Mudo respondió con señas, frotando el dedo índice con el pulgar, que multiplicara sus billetes verdes.

Su majestad comenzó a construir carreteras, acueductos, hidroeléctricas y plantas a carbón en su reino, por supuesto con la ayuda del dios Marcelo, y todo lo que tocaba se convertía en billetes verdes.

Un día, el dios Marcelo dejó de serlo, pues advertido en su reino de que era un impostor fue llevado al calabozo, y el dios conciencia castigó al rey Mudo, despertó y tiñó a su pueblo del mismo color de los billetes.

domingo, 13 de agosto de 2017

Camino al desfiladero

Sólo alguien que viva en las nubes o reciba el beneficio del desorden institucional, la corrupción y la impunidad puede negar que vivimos una crisis importante en el orden económico, social y político, resultado del fracaso del modelo neoliberal y la globalización, sustentados por los gobiernos del PLD.

El 18 de agosto de 1996, en su tercer día de mandato, Leonel Fernández anunció un plan de privatización y reestructuración de las empresas estatales y luego se produjo el despido masivo de sus trabajadores.

Apoyada en ese modelo, la pequeña burguesía desalmada privatizó lo que era del pueblo dominicano, y la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE) pasó a manos del capital nacional y transnacional.

Como en la época de Jack el Destripador, fueron sacrificadas la CDE y las 24 compañías que integraban CORDE, y los dominicanos nos quedamos “sin pito y sin flauta” o lo que es igual “como el perico en la estaca”.

No hay lugar a dudas, del impacto de las crisis en el proceso creciente de la pobreza, la desigualdad y el enriquecimiento de la minoría, aumentando a medida que son cada vez más frecuentes y profundas.

En ese orden, la inequidad ha sido una constante en el reparto de los recursos del país, de los que genera nuestra economía y de los procedentes de los alegres empréstitos a organismos financieros internacionales.

La carga de todo ello ha ido creciendo en la espalda de la clase trabajadora, chiriperos y campesinos, de los desempleados, así como de los distintos estratos de la clase media, que va camino a desaparecer.

Con Danilo Medina se han agravado esos males, multiplicando la corrupción y la impunidad, creando el caos, llevando al pueblo dominicano como ganado a un profundo, oscuro y peligroso desfiladero.