Raíces Radio

domingo, 15 de febrero de 2015

Un pueblo de rodillas

Por ANULFO MATEO PÉREZ

En las luchas por la desocupación haitiana de nuestro territorio y proclamación de su Independencia, en la Guerra de la Restauración y resistencia contra la ocupación militar de EEUU (1916-1924) y en la Revolución de Abril (1965), los dominicanos reiteraron su abnegación en la defensa de su independencia y soberanía.

No obstante, en los últimos tres cuartos de siglo “hombres sin juicio y sin corazón”, prevalidos de poder, como Pedro Santana y Buena Ventura Báez en el pasado, han enajenado nuestra Patria.

Hoy vemos al país encaminarse hacia el precipicio, dadas las revelaciones del extraditado Quirino Ernesto Paulino Castillo, que desde el poder se prohíja el narcotráfico y se usa como ariete en la política.

En pocas palabras, que la República Dominicana no es sólo un “almacén de narcóticos”, como se ha denunciado, sino que se ha convertido en un narco-Estado, cuyos estamentos están al servicio de grupos mafiosos.

Esto implica que la seguridad nacional atraviesa por días lúgubres, que somos cada vez más vulnerables a las acciones del imperio estadounidense y el narcotráfico, que nos hacen girar vertiginosamente en sus órbitas.

Es evidente la intervención del Departamento de Estado de EEUU en esos y otros asuntos internos y que el embajador James Brewster, mueve los hilos en la Procuraduría de la República en el caso de Félix Bautista.

Todo ello nos condena a mayor sometimiento y gravita sobre nuestro futuro, con tal fuerza, que tendremos resultados electorales en 2016 muy condicionados cada vez más por los intereses de Washington.

Estos señores, que hasta ahora nos desgobiernan, convierten a esta media isla en un estercolero, alienan a una parte de su juventud, dispendian sus recursos y ponen de rodillas al pueblo dominicano.

domingo, 8 de febrero de 2015

El Club Bilderberg dominicano

Por ANULFO MATEO PÉREZ

La oposición tiene dos alternativas, o se mantiene dispersa para que el país continúe por el escabroso camino por el que lo conduce el PLD o se pone de acuerdo para producir los cambios sociales, económicos y políticos, que le pongan fin al desorden institucional, la inequidad social y económica.

No basta con enarbolar un discurso electoral contra la corruptela, la inseguridad ciudadana, la descomposición de las instituciones públicas o el retroceso en materia democrática a que nos ha conducido el PLD.

El “orden del día” es unificar a la oposición mediante un programa transformador, que desde el poder proceda a sacar a más de la mitad de la población de la pobreza extrema, la ignorancia y la marginalidad.

El pueblo dominicano se resiste a ser engañado nueva vez con promesas que nunca se cumplen, para conducirlo a un callejón sin salida en términos electorales, tal como se llevan las reses al matadero.

El Club Bilderberg dominicano está en una fase de consultas para decidir qué hacer en esta grave crisis de la partidocracia que le representa, caracterizada por divisiones internas y desprestigio creciente.

Ese poderoso grupo debate si apoyar la reelección de Danilo Medina o procurar el difícil retorno de Leonel Fernández, o apoyar a un emergente que le garantice mayor estabilidad y seguridad de sus mezquinos intereses.

El poder permanente, que decidió llevar al peledeismo al Palacio Nacional, está angustiado, acorralado por la incertidumbre, con una oposición que no le parece el relevo ideal para mantener el control del Estado.

Ha llegado el momento de que los sectores que aspiran a un país donde reine la institucionalidad democrática, la justicia social y económica, desplacen a los responsables de este desastre nacional.

sábado, 31 de enero de 2015

Un secreto a voces


Por ANULFO MATEO PÉREZ

Las más recientes revelaciones de la ministra de Salud Pública sobre la situación de esa cartera, es sólo una muestra del caos en que se desenvuelve la misma desde hace décadas. Los datos aportados constituyen sólo la punta del iceberg del dispendio, desorden, ineficiencia institucional y la politiquería.

La doctora Altagracia Guzmán Marcelino da a conocer que de 73 mil empleados, 1, 373 de distintos niveles no justifican sus salarios. Si se limitara a esta última cifra, fuera un mal menor ante el desastre.

Como el “Infierno de Dante”, los centros estatales de salud son el vestíbulo del infierno; están carcomidos por la pereza, el fraude y la violencia. Son un reflejo fiel del sistema político que padecemos.

La deshumanización progresiva es más que espeluznante, ante la indiferencia de quienes deben velar para que la prevención, acciones curativas y de rehabilitación se ofrezcan con calidad y calidez.

Los planes anunciados por Guzmán Marcelino son alentadores, pero sabemos que mientras el sistema de salud y el modelo político imperante prevalezcan, sus intenciones no pasarán de ser sólo una aspiración.

Porque se trata de un sistema que privatiza cada vez más sus servicios y que el personal de salud y de apoyo mal remunerado no funciona a nivel de los requerimientos que demanda la población a nivel nacional.

Uno de los grandes escollos que tiene el Ministerio, es que una apreciable parte de la dirección médico-administrativa es fruto de las “recomendaciones” (permítanme el eufemismo) de politiqueros corruptos. 

Y para colmo, la medicina privada a través de sus “caballos de Troya” —para engrosar su “banco de pesca”, torpedea la eficiencia de los centros de salud del Estado. La Iglesia en manos de Lutero. Un secreto a voces.

sábado, 24 de enero de 2015

La quimera de la oposición



Por ANULFO MATEO PÉREZ

Es una ingenuidad política seguir pensando que la situación actual en que vive la sociedad dominicana es la misma del pasado, cuando los electores corrían detrás de los caudillos sin importarles mucho que harían desde el poder, condicionados por tormentosas circunstancias políticas, económicas y/o sociales.

Pese a la manipulación mediática, clientelar y demagógica, hay una amplia franja del electorado con un alto nivel de conciencia que se abstiene del sufragio como un gesto crítico a la partidocracia tradicional.

Ese alto porcentaje que no vota en cada proceso comicial, lo hace demandando propuestas claras de quienes se presentan como opción de poder, que sean sintónicas con sus ideas para cambiar la sociedad.

Los que piensan derrotar a la corporación PLD en 2016, deben convencer primero a esos cientos de miles de “escépticos”, que acompañarían a cambiar la correlación de fuerzas entre gobierno y oposición.

Habría que contar con ellos, los cuales poseen la mayor firmeza política para la lucha necesaria por la estructuración de una nueva JCE, TSE y TC que garanticen transparencia y respeto a la voluntad popular.

Para llegar al poder hay que convencer a esos “escépticos” y a otros que tradicionalmente votan, ofertándoles un programa de gobierno que contenga los puntos básicos que permitan un cambio de rumbo del país.

Ahora el electorado tiene referentes en América Latina, como son los casos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, con gobiernos surgidos de la voluntad popular, que defienden los recursos públicos y derechos políticos.

De manera, que proponerse llegar al poder desde la oposición, prescindiendo de un programa y bajo la premisa de que sólo basta con un “líder” que encabezaría la boleta electoral, es una fantasía, pura quimera.

sábado, 17 de enero de 2015

El mutismo de los ‘honrados’

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Los grandes daños que los corruptos han infringido al país no se limitan al aspecto económico, sino que tocan lo social y ético-moral, con su carga de impunidad para los mayores responsables de su institucionalización y rápida expansión en el tejido social y en particular en la administración pública.

Tras el ajusticiamiento de Rafael L. Trujillo Molina (quien encabezó la más sanguinaria dictadura en América, 1930-1961), la partidocracia y la clase dominante, a quien le ha servido, han depredado el erario.

Así, la corrupción ha logrado profundizar las desigualdades económico-sociales, colocándose el país, de acuerdo al Banco Mundial, entre los diez de América “más ineficaces” en la lucha contra ese flagelo.

El oficialista PLD, quien al término de la gestión de Danilo Medina habría gobernado durante 16 años, ha sufrido la metamorfosis de partido a corporación económica, a expensa del patrimonio público.

Ha sustentado su desarrollo sobre la base de enriquecer a sus dirigentes a nivel nacional, para blindarse en base a su fuerza económica y control de los poderes públicos, estructurando una dictadura institucional.

Poco a poco, el “peledeismo corporativo” ha ido abonando el pesimismo en el “inconsciente colectivo”, como estrategia para impedir el empoderamiento popular que procure el cambio político, social y económico.

Expresado desde “esto no lo arregla nadie” hasta “lo que se necesita es un Trujillo”, es decir, la imposición del estatus quo o una “regresión” a un período de supremo oscurantismo de la sociedad dominicana.

La situación es tal, que esta dictadura institucional peledeista ha ido logrando paso a paso el mutismo de los “honrados” de pacotilla, pervirtiendo a todos los que estén dispuestos hacer causa común con ella.