Raíces Radio

martes, 23 de diciembre de 2014

El futuro de Cuba


Por ANULFO MATEO PÉREZ

El restablecimiento de los nexos entre Estados Unidos y Cuba es entendido por la comunidad internacional como el preludio que daría paso al desmonte del abusivo bloqueo económico, comercial y financiero de parte de Washington contra la Isla, impuesto por más de 50 años y carente de legalidad y legitimidad.

Ese cerco económico, entre otras agresiones, le ha costado a Cuba pérdidas estimadas en más de un billón de dólares, perjudicando su desarrollo integral en todos los órdenes y sus relaciones multilaterales.

Con firmeza, Fidel y Raúl siempre han planteado que un acuerdo para normalizar las relaciones EEUU-Cuba tendría que ser mediado por el respeto al derecho internacional y a la Carta de Naciones Unidas.

Hay que entender que la reanudación de los vínculos diplomáticos expresan sólo un gesto de acercamiento, que no entraña necesariamente “fumar la pipa de la paz”, entre dos países con marcadas diferencias.

Las mismas que provocan las tensas relaciones que EEUU mantiene con China, Rusia y Venezuela, entre otros países, por su política exterior injerencista y expansionista, guiada desde 1823 por la Doctrina Monroe.

No obstante, ese acercamiento puede facilitar el cese del bloqueo económico, que beneficiaría a ambos países, y para lo que Cuba está más que preparada en términos políticos desde hace muchos años.

El momento que vive Cuba es un gran desafío para el Partido Comunista, sus dirigentes, la clase obrera, trabajadores del campo, jóvenes y mujeres, organizaciones de masas… para su pueblo valiente y abnegado.

El futuro de Cuba no puede ser otro que la reafirmación de sus conquistas socialistas en la salud, educación, deporte, el arte, la equidad social, económica y de género, en el marco de la dignidad y soberanía nacional.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Cinismo y terrorismo imperial


Por ANULFO MATEO PÉREZ

Con la decisión de ambas cámaras del Congreso de aplicar nuevas sanciones draconianas contra Venezuela, el decadente imperio estadounidense continúa con su vieja política exterior de hostigar a otros países, en franca violación al derecho internacional y a las relaciones de paz entre naciones.

En un ejercicio de cinismo e hipocresía, el republicano Ed Royce, manifestó que su país "envía un mensaje contundente de apoyo a todos los venezolanos que anhelan libertad, democracia y el imperio de la ley". 

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja de los EEUU olvidó que mientras él se refiere en esos términos a Venezuela, en su país se reprime y estalla el escándalo de las torturas de la CIA.

No sólo eso, mister Ed Royce borró de su memoria que el agente de policía que mató en agosto a Michael Brown, un joven afroamericano en Ferguson (Misuri), sigue libre y no afrontará un proceso judicial.

El senador demócrata Robert Menéndez, uno de los autores del proyecto de ley para sancionar a Venezuela, fue investigado por el FBI por negocios turbios con Aduanas en República Dominicana.

A las injustas y abusivas medidas contra la patria de Bolívar, les preceden acciones terroristas y conspiraciones, para socavar su estabilidad y propiciar el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro.

Lo mismo ocurre contra Rusia y Cuba, afectadas por leyes extraterritoriales y sanciones económicas arbitrarias que le provocan pérdidas billonarias, que vulneran igualmente el derecho internacional.

Ante que hostigar a otras naciones, bien debería EEUU estudiar por qué sus manufacturas se han contraído, se acelera la transferencia de capitales y tecnología hacia otros países y su deuda externa sobrepasa los 10 trillones de dólares.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Método de perpetuación política

Por ANULFO MATEO PÉREZ

I

Para mantenerse en el poder, la cúpula de la corporación PLD ha venido estableciendo un sistema de control social, mediante el conocimiento, análisis, evaluación periódica y sometimiento de los sectores más vulnerables de la sociedad, dominio que se puede hacer añicos por las agudas contradicciones de clases.

Las luchas de los sectores populares hacen que ese control social pierda efectividad y la base de sustentación del sistema se resquebraje por la obsolescencia, anacronismo e incapacidad de reproducción viciosa del poder.

El peledeismo gobernante ha ido desarrollando una capacidad de control de la sociedad, que le permitiría la perpetuación en el poder, usando métodos que no son los estrictamente represivos, sino persuasivos.

Por eso su denodado empeño en procurar y mantener el dominio absoluto de las organizaciones sociales, sindicales, económicas, académicas y políticas para mantener el control de cada sector.

Los gobiernos del PLD han creado una burocracia dedicada a los controles más serios, es decir, policías, aparatos de “justicia”, servicios de información, oficinas ministeriales, económicos y de defensa.

Pero además, servicios internacionales, empresas “privadas” de seguridad, agentes sociales que llevan los informes de cada situación en el ámbito en que desarrollan sus actividades de “caliesaje”.

Los controles permanentes del PLD en la “vida privada” o “intimidad”, en la familia, volcados sobre y contra la mujer, juventud, artistas, deportistas y personas mayores le aseguran su pasividad y conformismo.

El conocimiento y los medios de manipulación de masas, son usados para legitimar el poder y la de una dictadura institucional. Pero “una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja”, dice el refranero popular.

II

El control social al que han aspirado los aparatos del PLD y aspira el presente gobierno, conlleva una vigilancia estricta, y debo recordar que no hay control sin vigilancia, ni vigilancia sin control. Hay un tipo de vigilancia, que es más sofisticada, más peligrosa, porque esta va unida al castigo selectivo.

El método de control-vigilancia-castigo o represión viene siendo puesta en práctica desde hace algún tiempo. Los paleros de Leonel Fernández contra periodistas y manifestantes, es sólo un botón.

Como en los viejos tiempos de la Iglesia Católica, siglos XIII y XIV, y en los inicios de las tesis amaurianas, los gobiernos del PLD vienen aplicando, pero con nuevo estilo: Espionaje, infiltración, delación, tortura y hoguera.

Los métodos balagueristas están intactos en el peledeismo gobernante: escudriñan y escuchan el submundo de dimes y diretes, de rumores, común o extraño, raro, de los sujetos con vigilancia especial.

Todo esto para entronizar lo que ya echa raíces: una dictadura institucional de nuevo tipo. De ahí su febril afán por controlar de forma absoluta los tres poderes del Estado, así como a la sociedad civil.

La estrategia es asegurar la dominación con los sectores más conservadores, como también del movimiento sindical amarillista, sembrar el miedo y debilitar la movilización popular contra sus desafueros. 

El accionar del peledeismo desde sus gobiernos ha creado una sensación de que nada se puede obtener si no es mediante la intervención del PLD y de las instituciones que domina o pretende dominar.

Prueba la eficacia de la dependencia emocional y cognoscitiva que se alimenta de dichas técnicas “disciplinadoras”. Algo así: “nadie viene al padre (alcanzar una meta) sino por mí”. Pero el pueblo le tiene “el agua puesta”.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Se avizora una crisis política


Por ANULFO MATEO PÉREZ
I

Se avizora una crisis política a mediano plazo si el país no cambia de rumbo, dado el franco deterioro del modelo en que se sustenta esta pseudo democracia, caracterizada por la corrupción y el manto de la impunidad, inequidad en todos los ámbitos, represión gubernamental y paraoficialista.      Se suman a esos factores, agudas contradicciones en la cúpula del poder político en su sórdida lucha por el control absoluto del Estado y la preservación de intereses grupales acumulados durante algo más de 14 años.

Esa lucha mal disimulada se irradia hacia sus seguidores, y por lo visto tendrán que caer algunos corruptos que se pasaron de la “raya de Pizarro” trazada por el Departamento de Estado de Gringolandia. 

Es inocultable la putrefacción de los devaluados poderes del Estado, legislativo, judicial y ejecutivo, que en firme alianza entre sí y junto al peledeismo gobernante empujan a la confrontación social y política.

Se agrega la indignación popular, que será cada vez mayor frente a tantas perversidades, corrupción y justicia prostituida, articulada con las “mafias políticas” que abusan del poder con absoluta impunidad.

Aunque una gran parte de la prensa corporativa acalla o minimiza lo que acontece en toda la geografía nacional, se advierten numerosas protestas por demandas insatisfechas y las erráticas políticas estatales.

Los dominicanos han llegado al hartazgo por los desafueros del gobierno de Danilo Medina, y de otros que le precedieron, realidad que se pretende ocultar con multimillonarias campañas mediáticas.

Guardando cierta distancia, lo que ocurre en nuestro país nos recuerda el robo, dispendio, desenfreno lascivo y juergas habituales de la decadente aristocracia europea del siglo XVIII y XIX, que es mucho decir.

II

Se avizora una crisis política al mediano plazo, si el PLD continúa aferrándose al poder sin el respaldo de las mayorías, violentando las bases conceptuales de la mentada y carcomida democracia representativa, apoyándose en el control absoluto del Estado, JCE, TSE, TC y en la fuerza que estos le otorgan.

El peledeismo gobierna sustrayendo los recursos públicos, aplicando el clientelismo, envileciendo a una parte de la población que despierta y ejerciendo un control social inspirado en el nacional socialismo alemán.

La corporación morada NO se guía por las ideas liberales de Juan Bosch; sus prácticas son neotrujillistas y neobalagueristas, que nos recuerdan también a la Alemania entre 1933 a 1945 y a Paul Joseph Goebbels.

Así como el PLD usa la política de la zanahoria, emplea el garrote contra opositores y periodistas “desafectos”, verbigracia la acción de los paleros de Leonel, olvidando que miedo y poder es una mezcla peligrosa.

Además de auspiciar la corrupción, aplican la represión más primitiva para conculcar derechos constitucionales e intimidar a los que NO asuman sus afanes continuistas o se atrevan a confrontarlos.

El PLD-gobierno encamina sus pasos hacia la consolidación del autoritarismo, represión y exclusión, como signos de su acelerada crisis ética, moral y política, así como de su progresiva decadencia.

El continuismo peledeista y la proclama de gobernar hasta después de 2044, como lo preconizara Leonel Fernández, es fruto del pánico de verse fuera del poder y tener que responder a la justicia.

El 2016 podría retrotraernos a la crisis de 1978, por el ascenso de la oposición y del movimiento popular; la lucha intestina en el PLD, su desgaste, previsible fracaso electoral y tozudez para aceptar su derrota. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Reelección y encuestas


Por ANULFO MATEO PÉREZ

I y II

La reelección y el continuismo en la República Dominicana han estado vinculados históricamente a regímenes que han conculcado los derechos de sus ciudadanos. Esos gobiernos se dedicaron a saquear las arcas públicas y a empeorar las condiciones de vida de los más pobres y de la clase media.

Esos desgobiernos, revolcados en corrupción y crímenes políticos, han sido rechazados por generaciones que, en su momento, padecieron los rigores, por ejemplo, de la gestión de Buenaventura Báez.

Igual flagelación recibieron de Trujillo por 31 años y del dictador ilustrado Joaquín Balaguer, cuyo dominio se extendió primero por 12 años, y luego de un receso de ocho, por 10 años más de crímenes y corrupción.

El PLD nos impuso a Leonel Fernández por tres períodos en que desgobernó y profundizó los males del país, siguiendo los pasos de su mentor político, el cortesano de la era de Trujillo, Joaquín Balaguer.

Esa corporación peledeista, usando más de 40 mil millones de pesos de las finanzas públicas y todo el poder del Estado, llevó al Palacio Nacional a Danilo Medina, para darnos un período de la “España Boba”, con más de lo mismo.

Nos sigue abrumando, al igual que en los gobiernos de Leonel Fernández, la pobreza y el narcotráfico; nos abate la inseguridad, el desempleo y la corrupción, analfabetismo y el hambre, entre otras miserias.

Ahora, encuestas pagadas por los que siempre han favorecido la reelección de malos gobiernos, falsean la realidad para que Danilo Medina continúe al frente del Estado, y así esta terrible pesadilla.

Lo que el país desea es salir de la corporación PLD y darse un gobierno que encamine sus esfuerzos a enfrentar la pobreza, frenar la corrupción y llevar a la cárcel a los que se han robado los recursos públicos.

II

Al pueblo dominicano se le quiere empujar a una trampa, condicionándolo con falsas encuestas. Pretenden crearle al elector el dilema de estar a favor o en contra de la reelección presidencial; que siga Danilo Medina o que retorne Leonel Fernández, como si se tratase de las únicas opciones.

Con torpeza política se desea llevar la discusión al tema de quien gobernó peor, si Leonel o Danilo, o limitarla a la conveniencia jurídica o no de cambiar el texto constitucional respecto a la reelección presidencial.  

Después de tanto batallar contra la reelección y el continuismo, y sus efectos deletéreos, desean retrotraernos al análisis histórico de lo acontecido durante Horacio Vásquez y la dictadura de Trujillo.

La discusión debe centrarse si es conveniente la reelección de este sistema político y de una partidocracia corrompida y clases para las que gobiernan, o un cambio a un sistema político que nos reivindique.

Esa es la cuestión. Los grupos económico-sociales que heredaron el poder tras el ajusticiamiento de Trujillo, en cada período se nutren de nuevos ricos, pero en esencia son los mismos amos.

Sí. Desde entonces y en esencia, vienen reeligiéndose los mismos verdugos; lo que cambia en cada período de gobierno es la mano que sostiene el látigo. Y los grandes males siguen acogotando a las mayorías.

Lo pertinente es evitar la reelección de este sistema político, sus instituciones y los grupos de poder que por igual han sumido a la mayoría del país en la pobreza, imponiendo el caos y la corrupción más abyecta.  

Las opciones son continuar bajo el yugo o librarnos de él. El dilema es vivir siempre bajo la dictadura de la partidocracia o andando otros caminos con plenas libertades, justicia social y económica. De eso se trata.