Raíces Radio

domingo, 23 de julio de 2017

¿Contramarcha?

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Pese el desarrollo de la Marcha Verde y su más reciente demostración multitudinaria el pasado domingo, ninguna sorpresa debía esperarse en las decisiones del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que dominado por el oficialismo ha movido las piezas a su favor en el ajedrez político dominicano.

Por lo que es la tradición de los que han detentado el poder, el gobierno de Danilo Medina ha producido los cambios del gatopardismo, “cambiar todo para que nada cambie”, reforzando su hegemonía grupal.

De manera que la elección de las altas cortes es una respuesta política al movimiento anticorrupción y a la partidocracia, así como a los adversarios del “danilismo” a lo interno del PLD, que siguen en jaque.

En el arte militar, la contramarcha es toda operación, movimiento o maniobra en que un cuerpo de tropas en acción toma una dirección contraria a la que llevaba hasta ese momento para distraer al enemigo.

Esta táctica es muy distinta a la retirada rápida, en una maniobra de engaño al enemigo, o al repliegue, que se caracteriza por la organización ante las adversidades en el terreno de la confrontación militar.

Nada de esto ha hecho el gobierno, sino que por el contrario ha decidido golpear a todos los que le reclaman un cambio de rumbo, hastiados de tanta corrupción, impunidad, ineficiencia, desorden e inseguridad.

Algunos conformistas entienden que el CNM se decidió por lo menos malo, porque dejó a un lado a los anteriores miembros de las altas cortes, pero en realidad lo que hizo fue cambiar a Quevedo por Malpica.

En tanto, el gobierno seguirá la ruta contraria al pujante movimiento Marcha Verde, que con firmeza espartana exige el cese de la corrupción y la impunidad, un peligroso y obstinado desafío a la confrontación.  

sábado, 15 de julio de 2017

Los entresijos del poder

La imposición del neoliberalismo a nivel planetario por el poder unipolar, a través del FMI y el Banco Mundial, ha sometido a la República Dominicana durante décadas a graves problemas socio-económicos, diezmando las luchas reivindicativas en desarrollo, como ha sucedido con otros países de América Latina.

Inflación, desempleo, disminución de los niveles salariales y de la calidad de vida, las bajas inversiones en los sectores productivos, han conformado un conjunto de fenómenos que lastiman el tejido social.

El PLD en el poder abrió las puertas a la criminalidad en sus más diversas expresiones, fracturó los lazos sociales, banalizó la actividad política, acentuó el clientelismo, así como el tráfico y consumo de drogas.

Sus gobiernos son culpables de esta debacle, resultado también de la privatización de las empresas estatales y enajenación de sus riquezas; pérdida de la soberanía y putrefacción de las instituciones públicas.

Sin embargo, el momento político ha cambiado por la irrupción del movimiento Marcha Verde, que demanda justicia ante la corrupción e impunidad, a un poder que conculca los derechos de las grandes mayorías.

Los dominicanos han despertado del encantamiento, para ver con toda claridad los entresijos del poder peledeista, que los obligó a prosternarse, mientras unos pocos se apropiaban del patrimonio público.

Ahora el gobierno se empeña en convencer que la razón es pura subjetividad, fruto de la duda y la crítica incierta, para llevar confusión a sus opositores que exigen paz, orden, justicia social y económica.

En tanto, desde el Palacio Nacional se manipula el caso Odebrecht, con el propósito de llevar pesimismo y frustración a la Marcha Verde, que este domingo muestra su firme y vigoroso mensaje de esperanza.

sábado, 8 de julio de 2017

Fortaleza de la Marcha Verde

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Es la naturaleza y práctica del gobierno del PLD apoyarse en el poder del Estado para someter a las grandes mayorías nacionales a sus funestas políticas públicas, y en cambio favorecer sólo a las corporaciones transnacionales, la burguesía parasitaria y las élites políticas, que traman eternizarse en el poder. 

Los que desgobiernan olvidan que la razón puede dar poder a los sometidos; hacer conciencia de ella les mueve a organizarse y luchar en defensa de sus derechos, de su dignidad y supervivencia.

Marcha Verde ha surgido como resultado de la maduración del proceso social y político, así como por el agravamiento de la crisis económica, los servicios públicos y la manifiesta inseguridad ciudadana.  

La vitalidad de ese movimiento radica no sólo en la razón, sino en la presencia del pueblo militante, el espíritu de justicia, y de la unidad en la diversidad por el fin de la corrupción, la impunidad y el desorden.

El gobierno maniobra para desactivarlo; por su lado, otros lo alientan para controlarlo, sin embargo, todos esos esfuerzos han fracasado porque sus integrantes han elevado sus niveles de conciencia política.

En el proceso, la clase dominante y sus gobiernos se han ido quitando la careta al violar sus propias reglas y clavar las garras de la corrupción… mientras la gente aprende con una velocidad inimaginable.

Hasta ahora, el movimiento ha protestado contra toda esa podredumbre de forma pacífica y ordenada, pero si el oficialismo insiste en confrontarlo de forma obstinada, podría llamar a la desobediencia civil.

En tanto, en su denuedo por el rescate del país, el próximo domingo Marcha Verde mostrará nueva vez su fortaleza y firme rechazo a las burdas maniobras del gobierno, de la claque empresarial y mediática.  

sábado, 1 de julio de 2017

Jugando a la politiquería

Por ANULFO MATEO PÉREZ

La clase dominante y la partidocracia tradicional que le sirve, son los responsables de la crisis económica, social y política del país, resultado del manejo irresponsable del poder y las groseras violaciones a su Constitución, que modifican a su medida, y a las leyes que aprobó un Congreso Nacional subordinado.


Ellos se han confabulado para apropiarse de los bienes del Estado y privatizar los servicios públicos, ante los ojos de un pueblo que se mostró desconcertado hasta que se empoderó al marchar contra ese desorden.


Esa partidocracia ha desgobernado a sus anchas; practicando el nepotismo como norma; sobrevaluando las obras públicas y endeudando al país con empréstitos, de los cuales una parte termina en sus bolsillos.


El sistema político que desde hace décadas ellos han construido, sólo admite en los cargos públicos a redomados corruptos, y se han amalgamado los poderes Ejecutivo, Judicial y legislativo; los tres en uno.


Un inmenso poder en manos del presidente de turno, para conformar grupos mafiosos que arrasan con las instituciones del Estado, desafiando a la gente decente que rechaza su conducta delictiva.


En tanto, los dominicanos padecen inseguridad ciudadana; violencia oficial y de la delincuencia común; insalubridad; desempleo; falta de techo familiar y la coacción del libre ejercicio de sus derechos.


Estamos ante un país en crisis, donde se ha ido entronizando el autoritarismo y la represión contra el que disiente del oficialismo, zarpazos desesperados de una dictadura institucional decadente y putrefacta.


La reacción del gobierno ante ese valladar no ha sido rectificar, sino seguir jugando a la politiquería; sumergido en el lodazal… cavando su propia tumba, al paso cada vez más vibrante de la Marcha Verde.

sábado, 24 de junio de 2017

La renuncia del Presidente

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Para los sectores conservadores, la petición al presidente Danilo Medina de que renuncie a la primera magistratura del Estado resulta contraproducente, perturbador del “orden democrático” y un retroceso para la sociedad, admitiendo así la fragilidad en que se sustentan los poderes públicos.

Ningún terremoto social o económico ocurrió en Estados Unidos cuando el republicano Richard Nixon se vio obligado a dimitir de la Presidencia el 8 de agosto de 1974, tras el escándalo por el “caso Watergate”.   

La renuncia de Nixon no paralizó las actividades económicas, políticas ni sociales del imperio; al contrario, estas discurrieron sin mayores tropiezos institucionales y el sistema político salió fortalecido.

El presidente Otto Pérez Molina renunció al cargo mediante una misiva, el 2 de septiembre de 2015, tras la Fiscalía haber emitido una orden de captura para juzgarlo por corrupción, y Guatemala no sucumbió.

Enrique Peña Nieto ha sido conminado en más de una ocasión a renunciar de la presidencia de México, expresión de un manifiesto ejercicio del derecho ciudadano a revocar su mandato, sin mayores consecuencias.

La derecha venezolana no sólo ha exigido la renuncia del presidente Nicolás Maduro, sino que realiza de forma obstinada repudiables actos terroristas para derrocarlo, sin lograr romper el orden democrático.  

Que un grupo de ciudadanos haya pedido la renuncia del presidente Danilo Medina, es la expresión del ejercicio de sus derechos ante tanta frustración y desaliento provocados por los gobiernos peledeistas.

La alharaca que esta demanda ha provocado en los conservadores, desnuda el atraso político, la debilidad institucional y el concepto mesiánico de unos pocos sobre el rol de la figura presidencial en el país.