Raíces Radio

domingo, 14 de abril de 2019

Los herederos de Trujillo


Por ANULFO MATEO PÉREZ

Grandes esfuerzos realiza Danilo Medina en procura de una nueva reelección presidencial, apoyándose en los recursos del Estado, siguiendo los pasos de Rafael Trujillo, Joaquín Balaguer y Leonel Fernández, apropiándose -como está ocurriendo- de los tres poderes en que se apoya este decadente sistema político.

Hay que significar, que el presidente Medina para la tan acariciada reelección, cuenta con “su” Congreso, “su” JCE, “su” justicia y un singular paladar para deglutir tranquilo y sin escrúpulos el famoso tiburón.  

Tiene en su contra la explícita prohibición constitucional a la reelección; en ciernes la formal división del PLD, según predica el leonelismo; la resistencia de sus rivales partidocráticos y del movimiento social.

En su afán por “llevar agua a su molino”, mediante las abusivas concesiones al empresariado en general, a monopolios y oligopolios en particular, empiezan a reactivarse fuertes protestas de los trabajadores.

Aunque algunos excépticos dudan de la ocurrencia de fuertes luchas sociales, no debe descartarse la reactivación del movimiento Marcha Verde, ahora en receso por los inducidos aprestos preelectorales.

Si por una amplia oposición política y social, Medina se ve impedido de una nueva repostulación, tiene las posibilidades de conservar “su” Congreso, “su” Justicia e influencia en el Poder Ejecutivo.

Cuando por presión del imperio el “generalísimo” se vio obligado a no figurar como Presidente, decidió que su hermano Héctor B. Trujillo Molina le “pichara el juego” junto a Balaguer (1952-1960).

Luego, Balaguer heredaba la “Silla” del “Jefe” (1960-1962), como la recibió Leonel de Elito (1996), y como podría hacer ahora Danilo: arrimar la Silla a su socio "opositor” (si no se suspende el juego por lluvia).

viernes, 5 de abril de 2019

Acto final de la farsa

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Jamás imaginó Tito Maccio Plauto (siglo III a.c.), que en este remoto país del Caribe, “colocado en el mismo trayecto del sol”, le superarían con creces en una farsa grotesca y mordaz, como la que montó el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) para justificar la elección de los jueces de la Suprema Corte de Justicia.

El acto final tuvo poco impacto, porque se conocía de antemano que el presidente Danilo Medina, también presidente del CNM, igual como dijo del Congreso Nacional, él necesita “su justicia” para blindarse.

Nada nuevo en este “inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol”, porque Leonel Fernández, quien precedió en el poder a Medina, también necesitó de “su justicia” y eligió los jueces de “su” Suprema.

Ante tanto desparpajo grotesco y mordaz, tiene uno que recordar aquellos tiempos cuando el profesor Juan Bosch levantaba la consigna de llevar al dictador ilustrado Joaquín Balaguer a respetar su propia legalidad.

Cuando el mandadero interrogaba en la sesión del CNM a la impoluta magistrada Miriam Germán, no sabía si remontarme a un acto “pornográfico o excremental” de una farsa de la mitología del teatro griego. 

Y todo continuó su agitado curso, hasta culminar con este agravio a la colectividad dominicana, como es conformar una “justicia” para continuar con la corrupción y la impunidad, sin disidencias.

Ahora, el presidente Medina dará el sablazo a la Constitución de la República, que él mismo se dio, para optar por una nueva repostulación y posible reelección, que será certificada por “su” Junta Central Electoral. 

Pero esta estratagema para retener el poder puede desembocar en fracaso, sin embargo, como él es ducho en la politiquería vernácula, ya puedo otear que en la manga de su camisa tiene un as con el “plan B”.

domingo, 31 de marzo de 2019

No olvidemos el pasado

Los remanentes del balaguerato, además de su inveterado reaccionarismo, son verdaderos caraduras. Sin ningún sonrojo insisten en loar a Balaguer y a su régimen, argumentando que construyó el país. Por analogía también reivindican a Rafael Leonidas Trujillo Molina, el gran constructor desde 1930.

El “progreso” trujillista se mantuvo, hasta que las edificaciones de la Feria de la Paz (1955), marcó el final de la “prosperidad”. Antes, en 1947 había creado el peso oro y el Banco Central de la República Dominicana.

Aunque en esas dictaduras hubo crecimiento económico, sirvió en gran medida para perpetuar un poder pervertido, enriquecer a sus allegados y envilecer con prebendas a los más pobres, sobre un montón de cadáveres.

Y es que los admiradores de Trujillo y Balaguer trascendieron social y económicamente a sus sombras, o lo hicieron sus antepasados, y nada importa para ellos que los derechos ciudadanos fueran pisoteados.

Está más que justificada la indignación, como respuesta a tanta injuria, desprecio y desfachatez de estos defensores del oprobio. Apuestan al olvido de ese pasado de dolor al que se intenta regresar.


Otros más audaces llegan hasta a exculpar a Trujillo y a Balaguer, presentándolos como los mejores presidentes que ha tenido el país. Entonces, tenemos que salir al frente refrescándoles la memoria.

Pero, además, es un deber alertar a los más jóvenes para que no retornemos el despotismo, que entraña conculcación de derechos, persecución, secuestro, tortura y muerte, que siempre está al acecho.

Como una pesadilla, ese pasado amenaza repetirse cuando el danilismo intenta reformar la Constitución y así permitir la reelección presidencial o el continuismo peledeista por otra vía, para desgracia del país.

domingo, 24 de marzo de 2019

Cultura trujillista

Por ANULFO MATEO PÉREZ

   La sociedad dominicana durante los 31 años de la dictadura encabezada por el “generalísimo” Rafael Leonidas Trujillo Molina (1930-1961) fue permeada por una cultura donde se imponía el miedo y el “orden” desde el poder absoluto, para mantener la “paz social” y resguardar al régimen de sus opositores.

Después de esa experiencia traumática hemos avanzado poco en términos democráticos. Pese a que vivimos en la segunda década del siglo XXI, siguen los mismos métodos de la tiranía que creímos superada.

Trujillo, mediante el poder militar, cercenó libertades y derechos del pueblo, se rodeo de intelectuales envilecidos, que a cambio de favores construyeron la nefasta cultura del conformismo y la sumisión.

Ahora sucede, como en la “Era” del “Jefe”, el que gobierna ralentiza la lucha social, coopta a sus dirigentes, a la pequeña burguesía, silencia con el poder del erario y el chantaje a los medios de comunicación.

Por esa práctica perversa el historiador Américo Lugo recriminó al tirano, cuando en su valiente carta le aclaraba que su pluma no tenía precio ni pertenecía a la farándula que le seguía a cambio de lisonjas.

Se podrá decir que la comparación es necia y fuera de contexto, pero si valoramos las actuales circunstancias, lo que ha variado es la forma de oprimir al pueblo dominicano; ahora las cadenas son más largas.

Autoritarismo, concentración de los tres poderes del Estado en el Presidente de turno, violación reiterada a la Constitución de la República, para seguir en el poder… es una muestra de esa cultura.


Si a todo eso se agrega corrupción, impunidad, entreguismo al imperio, caos, irrespeto al derecho a la privacidad y a la dignidad humana, de seguro que se está abonando la violencia como respuesta del pueblo. 

domingo, 10 de marzo de 2019

El intrigante nunca duerme

Por ANULFO MATEO PÉREZ

El ataque despiadado de su “majestad”, el rey, contra Miriam Germán Brito, usando como instrumento a un peón que al final terminará sacrificado, contrario a empequeñecerla le ha dado la oportunidad de agigantarse, al recibir un inusitado respaldo de distintos sectores de la sociedad dominicana.

La trama nos recuerda el caliesaje ponzoñoso de los débiles, como en los filmes “La vida de los otros”, del alemán Florian Henckel von Donnersmarck, y “La conversación”, del laureado director Francis Ford Cappola.

Es una muestra de lo bajo que vuelan los intrigantes con poder, carcomidos por el resentimiento, la hipocresía y el espíritu de venganza contra las personas que se han ganado el respeto de la gente decente.

Por su trastorno conductual, el mediocre tiende a la simulación, y en él subyacen los mecanismos de la traición, manipulación e intimidación para alcanzar sus fines, mostrándose apático ante el dolor ajeno.

El insignificante no aporta una idea brillante cuando se necesita, ni se esfuerza por alcanzar metas colectivas; para ascender prefiere escalar solo, usando o dañando a otros que han trabajado para lograr el éxito.

Durante la andanada de mentiras e insinuaciones maliciosas contra la magistrada Miriam Germán Brito, no sólo se violaron las normas de una instancia cuestionada, sino la del respeto a sus derechos más elementales.

Es una herencia del trujillismo. Como se ha dicho: pensar que el individuo es capaz de alterar, con su comportamiento, el decurso de los hechos es, más que otra cosa, un síntoma de arrogancia.


A veces, se nos hace difícil advertir a este personaje, porque posee un don para lanzar dardos desde el “anonimato”. Y mientras éste impere, debemos estar alerta, porque el intrigante con poder nunca duerme.