Raíces Radio

sábado, 8 de abril de 2017

Maniobras para la impunidad

Por ANULFO MATEO PÉREZ

El gobierno trata de ganar tiempo para desarrollar un plan de contingencia dirigido a sacudirse del enjambre de dificultades que le aguijonea tras las acciones judiciales contra la compañía brasileña Odebrecht y sus socios, cuyos ejecutivos guardan prisión en ese país por sobornos y lavado de activos.

Preocupa al oficialismo que el publicista Joao Santana, quien fue asesor de las campañas electorales de Danilo Medina, haya arribado a un acuerdo de cooperación con la justicia para revelar todos sus ilícitos.

Y mientras el mandatario peledeista niega el financiamiento de Odebrecht a su campaña electoral de 2016, su principal asesor y esposa confiesan que esa empresa sí lo aportó, como lo hizo en otros países.

Frente a las confesiones de los implicados en el caso de la operación Lava Jato-Odebrecht, a las presiones mediáticas y del movimiento Marcha Verde, el gobierno ha decidido apostar a la opacidad de los hechos.

En tanto, mantiene sus conexiones con Odebrecht y usa a los abogados de esta para que le “pichen” el juego desde Brasil, tratando con esa y otras maniobras apagar el clamor popular de que se haga justicia.

Ya se comienzan a escuchar algunas posiciones aisladas que tratan de llevar la división al movimiento anticorrupción, y a las organizaciones sociales y políticas que le sirven de sostén en sus justas luchas.

Desde el poder se procura neutralizar a sus adversarios de la partidocracia y de las entidades de la sociedad civil que se han articulado, y los amenazan con incluirlos en el “expediente” gobierno-Odebrecht.

La estrategia de los sobornados es restarle actores al movimiento de la Marcha Verde, para facilitar su atomización, garantizar la impunidad para los corruptos y seguir la ruta trazada contra vientos y marea. 

sábado, 1 de abril de 2017

El camino del fracaso

Por ANULFO MATEO PÉREZ

En otras ocasiones he analizado las causas del crecimiento de la delincuencia común, la violencia intrafamiliar, la corrupción de Estado, la inseguridad ciudadana, entre otros males, concluyendo que se trata de un reflejo de la crisis económica, social y política de este sistema opresivo.

Todo esto es cierto, como lo es también la torpeza gubernamental para enfrentar los más graves problemas que agobian al pueblo, que ha decidido empoderarse y “tomar el toro por los cuernos”.

Los que ejercen el poder se han metido en “camisa de once varas”, al propiciar la corrupción rampante que padecemos, y que al ser descubiertos reaccionan como el avestruz cuando advierte algún peligro.

El gobierno tendrá que aclarar todo lo relacionado con los sobornos y sobrevaluaciones de obras del Estado de parte de la brasileña Odebrecht, si no desea la profundización de la crisis en que se encuentra.

Dilatar o evadir el enjuiciamiento a los corruptos, es potenciar la lucha social y confrontación política, que ahora se canaliza progresivamente a través del movimiento de la Marcha Verde.

Será catastrófico para el gobierno si continúa enfrentando a la sociedad; si reprime las protestas y el libre tránsito de la gente, que exige con firmeza el fin de la corrupción y la impunidad.                                                                          

Amenazar a maestros para frenar los paros; conminar a empleados públicos para que asistan a un acto del Presidente; tirar a siete mil militares y policías élites a las calles expresan el desconcierto oficial.

Y frente a tanta torpeza e indolencia del gobierno, los dominicanos van percibiendo las causas de sus males, elevando sus niveles de conciencia, organizándose y radicalizando sus justas demandas.

domingo, 26 de marzo de 2017

Corrupción y crisis política

Por ANULFO MATEO PÉREZ

La metástasis de la corrupción en las instituciones que sustentan el sistema político y a sus representantes, es una de las palancas principales de aceleración de las crisis política, social y económica de la República Dominicana, resultado de la perversión de quienes nos han sometido desde hace décadas.

Ante los ojos de la sociedad, el deterioro institucional, la crisis de dominación y el caos se deben a la cultura de ilegalidad, la corrupción, indolencia y pérdida colectiva de la “moral” de la “clase política”.

La corrupción de Estado y la suciedad del sistema económico y político se extienden como mancha de aceite, desde la base hasta la cima del poder de esta seudo democracia, devenida en dictadura institucional.

El saqueo de los recursos públicos para enriquecer a una cúpula económica y política, sirve además para invertirlo en compra de voluntades, envilecimiento de amplios sectores y manipulación mediática.

Todo ello lo convierte en un poder ilegítimo y usurpado, que el pueblo dominicano debe revocar con la soberanía que le otorga su condición de tal, para refundar sus instituciones y sistema político.

La Marcha Verde contra la corrupción e impunidad del pasado 22 de enero y la que se efectúa hoy en Santiago, es una respuesta de rechazo contundente, plebiscitario, a la mafia política y económica oficialista.

Es una demostración de que el pueblo ha elevado su nivel de conciencia y está empleando sus fuerzas para desplazar a los corruptos y corruptores que detentan de forma abusiva e ilegal un poder opresivo.


La crisis de gobernabilidad ya es evidente, como la desobediencia civil en ciernes, que podría tomar el camino de una mayor confrontación, si el gobierno sigue sordo al reclamo para poner fin a la impunidad.

domingo, 19 de marzo de 2017

Ceguera gubernamental

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Dice el refranero popular que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”; expresado en términos psicológicos es el mecanismo defensivo de la negación de la realidad, para ignorar lo que resulta doloroso, que de reconocerla le obligaría a tener conciencia de sus emociones y a tomar alguna acción al respecto.

La sociedad tiene plena conciencia de lo que sucede en el país en cuanto a la corrupción e impunidad, donde está implicada la cúpula económica y política que controla el gobierno y el presupuesto de la nación.

Así lo confesaron los máximos ejecutivos de la compañía brasileña Odebrecht, en relación a los sobornos a funcionarios del gobierno dominicano, que según sus propias palabras ascendieron a US$92.0 millones.

Pero no se trata sólo de Odebrecht, sino que se ha hecho un hábito de quienes desempeñan funciones públicas sustraer los recursos destinados a la asistencia a los más pobres y al desarrollo del país.

El presidente Danilo Medina y los más altos dirigentes del PLD, entre los que se halla, se sienten acorralados por las críticas y acciones de un pueblo cansado de tanto caos en la administración del Estado.

Lo afirmado por el alto dirigente peledeista Félix Jiménez (Felucho) de que el Comité Político de su partido fue advertido de las sobrevaluaciones de Odebrecht, y su posterior retractación pública es parte del drama.

Es una de las múltiples muestras de que el presidente Medina y los demás que mueven los hilos del poder, no aceptan la fuerza del movimiento social contra la corrupción y la impunidad rampante.

Si el gobierno está ciego, sordo y mudo ante el clamor contra tanto caos, al menos este domingo debe exponer su piel para que sienta las vibraciones del pueblo en el emblemático parque Independencia.

domingo, 12 de marzo de 2017

La mujer del César

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Cuando Julio César reprobó a su esposa Pompeya, la que no había cometido acto impuro ya que su presencia en una Saturnalia, orgía de las damas de la aristocracia, solo había sido como espectadora... este sentenció: “La mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo”, cuenta Plutarco en “Vidas Paralelas”.

Así, Julio César hacía valer su autoridad con firmeza, aunque en una conducta contrastante nombró cónsul a Incitatus, su hermoso caballo blanco, a quien le mandó a construir una caballeriza de mármol.

Todo ello indica que se debe guardar compostura respecto al cargo que se ostenta; si extrapolamos la frase a nuestro tiempo, enseña que se debe mostrar dignidad cuando se representa un puesto público.

Al revelar el ex director del Departamento de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, Hilberto Silva, que intervino para financiar la campaña de Danilo Medina, tiraba por la borda las apariencias del “César”.

¿Por qué ha ido tomando cuerpo la credibilidad de esas afirmaciones, pese al desmentido del presidente dominicano? Porque la palabra de Danilo Medina se ha ido devaluando por sus propias contradicciones.

Cuando le pidieron su parecer sobre la corrupción, el mandatario irritado exigió que se le señalaran los actos dolosos de su gobierno, cuando ya esa práctica era un secreto a voces y una vergüenza Nacional.

Lo cierto es que la defraudación contra los recursos públicos se ha enseñoreado en todo el entramado oficial, sin que el Ejecutivo haya aplicado las medidas para evitarla ni condenarla, sino para encubrirla.

La corrupción y la impunidad han dado metástasis en la cúpula de la partidocracia, en el poder político y económico, y como respuesta el empoderamiento del pueblo, harto de tantos abusos y simulaciones.