
Por ANULFO MATEO PÉREZ
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Una
adecuada o defectuosa relación de pareja va a estar determinada por la cultura,
personalidad, patrones de comportamiento y vivencias que hayan experimentado
antes y/o después de establecerse los vínculos sentimentales y, por supuesto,
si existe o no el amor recíproco. Por
lo general, los celos en la pareja van acompañados de miedo, a perjuicios
económicos, inseguridad, ansiedad, soledad, tristeza, hostilidad, violencia
ejercida, que puede llegar al homicidio y/o suicidio.
Si
los celos son provocados por afecciones emocionales, de uno o de ambos miembros
de la pareja, se abre la posibilidad de un buen arreglo con la ayuda de un
psicoterapeuta experimentado y la cooperación adulta de los involucrados.
Se
puede llegar a una relación madura y gratificante, donde prevalezca la armonía,
confianza, amor y felicidad, delimitando espacios y abriendo esos vínculos a la
sinceridad plena.
Si
esa relación es defectuosa porque el amor es el gran ausente, lo recomendable
es la separación definitiva, para evitar complicaciones que pueden envolver a
toda la familia, si es que se ha formado.
En
muchos casos, las dificultades llegan a nivel crítico porque se ocultan planes,
de uno o ambos miembros de la pareja, como el divorcio legal y las maniobras para
evitar la repartición justa de bienes materiales acumulados durante el
matrimonio.
Lo
inadecuado e inmaduro es pretender una relación “amorosa” mediante el recurso
del engaño y la manipulación, por un lado, o la coacción y persecución
permanentes, por el otro, sacrificando la felicidad por posesiones materiales.
Esa
dinámica con evidentes rangos psicopatológicos, empeora la situación de la
pareja y su entorno, lastima profundamente y termina irremisiblemente en el más
absoluto fracaso.
15/junio/2013