domingo, 21 de mayo de 2017

Como el avestruz

Por ANULFO MATEO PÉREZ

No he podido descifrar aún, cuál sería el mecanismo que el gobierno de Danilo Medina usaría para romper el autoacorralamiento en que ha caído, tras la revelación de los sobornos y sobrevaluaciones de la empresa brasileña Odebrecht en el proyecto de la planta de Punta Catalina en la provincia Peravia. 

Estamos siendo testigos de un gobierno perturbado, huidizo, atemorizado, disgregado, dubitativo, entrampado, silente en su puesto de mando, que ante el peligro inminente adopta la conducta del avestruz.

Se niega a creer lo que está a la vista de todos y cierra sus ojos para no ver que el pueblo ha despertado de la anestesia general, inoculada desde el poder por la mafia política dedicada al pillaje y a la opresión.

El movimiento Marcha Verde, que exige el fin de la corrupción y la impunidad, ha tomado este domingo las calles de Azua, como lo hizo en otros puntos del país, en proceso ascendente de sus luchas cívicas.

Intentar embaucar al pueblo con cuentos de hadas para ganar tiempo, como hace el condenado a la horca, no acallará el clamor por el adecentamiento moral y ético del ejercicio político y en el Estado.

Los que detentan un poder usurpado deben entender con claridad, que los dominicanos se hartaron de que pequeños grupos mafiosos, no sólo les opriman en términos económicos, sino política y moralmente. 

Enfrentar esa realidad con mentiras, intrigas, distracciones y represión policial a quienes demandan justicia ante el saqueo de los recursos públicos, es tratar situaciones de riesgo escondiendo la cabeza.

La lista de los sobornados de Odebrecht debe ser publicada; y que se haga justicia. Cuando un gobierno actúa contra las leyes, invita al pueblo no sólo a desconocerlas, sino a destruir todo el andamiaje del Estado.

sábado, 13 de mayo de 2017

La soledad del Poder

Por ANULFO MATEO PÉREZ

No me refiero a la soledad física del mandatario de una nación, ni tampoco cuando los miembros de su gabinete deciden guardar silencio al necesitar del apoyo público ante una crisis de gobernabilidad. En realidad, estoy aludiendo a las circunstancias en que un jefe de Estado es rechazado por su pueblo.

No obstante, es comprensible que en ocasiones el Ejecutivo de un país se aleje de las estridencias del entorno palaciego, para reencontrarse a sí mismo o compartir con amigos íntimos o familiares cercanos.

La soledad del Poder es el trance desolador que precede al acorralamiento; cuando el que dirige se halla sólo con su conciencia, al asumir alguna medida importante; responsable de sus aciertos y errores.

No se trata sólo al ordenar algunas medidas, sino en el momento en que el Presidente es presa del más absoluto desamparo al ser desobedecido o los gobernados le retiran la confianza y apoyo que esperaba.

En pocas palabras, la soledad del Poder se expresa como un látigo, embargando al “número uno” de una inusual amargura espiritual, al advertir que no manda nada y escasas o ninguna de sus órdenes son cumplidas.

Entonces es la hora en que el gobernante se entera de la soledad del Poder; esa sensación de ser abofeteado por quienes deben ser obedientes y gobernados sin la necesidad de autoritarismo ni represión.

Es la coyuntura en que los asesores sigilosamente se ocultan en la penumbra; se hacen “invisibles” a la vista de todos; dan su opinión y se marchan. Cuando el gobernante es el único reo de sus errores.


La soledad del Poder se hace más ostensible el día en que la sociedad le dice al Presidente que no puede hacer lo que le da la gana y tozudamente este insiste en negar que el soberano es el pueblo y nadie más.

sábado, 6 de mayo de 2017

Represión y fragilidad política

Por ANULFO MATEO PÉREZ

El gobierno está entrampado en un mar de contradicciones insuperables, resultado lógico de su proceder al margen de la ética pública; monopoliza la hegemonía para el beneficio de pequeños grupos y cercena la pluralidad política, concentrándose sólo en consolidar sus estructuras económico-corporativas. 

Los que nos desgobiernan han transmutado todos los conceptos éticos y políticos a la imagen y semejanza de su “cultura lumpenil”, por lo que no diferencian la "fraternidad política" de la "hermandad mafiosa".

Han transformado los partidos políticos en maquinarias gansterizadas para defraudar los recursos públicos, mediante mecanismos de fraude, soborno, extorsión, nepotismo, clientelismo y manipulación descarada.

El momento político que atravesamos, es resultado de ese comportamiento dominante, cuyos ejes son el individualismo y utilitarismo: acciones individuales y colectivas orientadas a interés material y privado.

La condición de clase y la ignorancia supina de los que dirigen el Gobierno, no les permiten entender que llegó el momento en que las fuerzas sociales se han reorganizado y elevado sus niveles de conciencia. 

Es lo que ha ocurrido ahora con el movimiento Marcha Verde, expresión de la maduración de un proceso social y político que no se detendrá con torpes maniobras, chantajes, burdas represiones selectivas y masivas.

Se ha dinamizado una conjunción de pequeña burguesía, trabajadores asalariado urbanos, campesinos, sectores burgueses, entre otros, relegados a un segundo o tercer plano por los que dirigen el Estado. 

El Movimiento social en marcha se propone poner fin a la corrupción y la impunidad, refundar instituciones y poderes públicos, que un Gobierno frágil como el actual no podrá frenar con amenazas y brutales métodos represivos.

domingo, 30 de abril de 2017

Conspiración ominosa

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Estamos viviendo una experiencia alucinante, como si habitáramos un país bizarro, donde el sentido de las cosas es totalmente invertido a los referentes que hemos fijado en nuestras memorias individuales y colectivas, convirtiendo a los corruptos en héroes y a la gente decente en sujetos de la peor calaña.  

Ahora resulta que el movimiento Marcha Verde conspira contra la estabilidad del gobierno porque demanda pacíficamente que se esclarezca todo lo relacionado con los sobornos y sobrevaluaciones de Odebrecht.

Y esa acusación del oficialismo se da a conocer cuando el movimiento cívico, contra la corrupción y la impunidad, recibe el mayor respaldo, como se evidenció en la marcha de San Francisco de Macorís. 

Quienes conspiran son los que han suplantado las instituciones y han hecho de ellas un traje a la medida para delinquir; un traje de amianto para protegerse del fuego en sus andanzas de corrupción y bellaquerías.

Los desestabilizadores son los que han edificado grandes fortunas con el erario, prevaricando; comprando voluntades; manipulando y manejando el Estado como si tratara de una finca de su exclusiva propiedad.

Conspiran los que han hecho polvo el Estado de derecho en la República Dominicana; los que escuchan las conversaciones privadas “pinchando” teléfonos y husmeando en los correos y archivos de computadoras.

Todas esas mentiras esgrimidas por el gobierno procuran intimidar a todo un pueblo que viene canalizando pacíficamente sus demandan, entre ellas, que se le ponga fin a la impunidad y al gansterismo oficial.

Los corruptos amenazan porque están atemorizados; atrapados en las redes que ellos mismos han tejido; desconcertados por las abrumadoras pruebas que les incriminan en la turbidez de sus acciones deleznables.

domingo, 16 de abril de 2017

Corrupción y manipulación política

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Desde que el ser humano aprendió a mentir, omitir informaciones a conveniencia o deformar voluntaria y deliberadamente la verdad, se ha empleado la manipulación, no sólo en las relaciones interpersonales, sino también en grupos de poder para con los gobernados, sobre todo en los regímenes antidemocráticos.

Con el desarrollo de los medios de comunicación, con mayor impulso ahora con el surgimiento de la Internet y redes sociales, estos son usados como “armas de manipulación masiva” para el condicionamiento social.

En el ámbito político, los gobiernos de la partidocracia tradicional trabajan arduamente y sin desmayo para el control de las ideas, cooptando a servidores incondicionales y de esa forma garantizar su dominación.

Durante la dictadura de Trujillo pudimos conocer el empleo de la propaganda y la represión, usando todos los medios a su alcance para crear de forma ominosa uniformidad en las ideas del pueblo dominicano.

Durante los gobiernos del PLD es que más se ha manipulado a los pobres y a la pequeña burguesía, con gran inversión económica, técnicas sofisticadas y las más amplias redes de comunicación de masas.

Pero además, durante los mandatos de Leonel Fernández y Danilo Medina se han creado plataformas para conocer cómo piensan los distintos segmentos de la sociedad, sus necesidades y aspiraciones.

La Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica de la Presidencia (DIAPE) se articuló a mecanismos para las dádivas, fraudes electorales, corrupción, y a “comentaristas” e “interactivos” pagados.

Así han logrado el “consenso” para gobernar, adormeciendo a una parte del pueblo, como pretenden hacerlo con el escandaloso caso de sobornos y sobrevaluaciones de la constructora brasileña Odebrecht.