domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Jugar a las elecciones?

Por ANULFO MATEO PÉREZ

De qué sirven las elecciones que se efectuarían en el 2020, si los árbitro-marionetas de ese proceso actúan conforme a los hilos que acciona el titiritero desde el Palacio Nacional, tal como ha sucedido hasta ahora en casi todas esas pantomimas que se han montado desde el ajusticiamiento del tirano Trujillo.

De qué sirve enarbolar programa de gobierno y candidaturas que sintonicen con los mayores anhelos de los electores, si los que están en el poder usan los recursos del Estado para imponerse a como de lugar.

De qué sirve el movimiento Verde marchando en calles y avenidas exigiendo el fin de la corrupción y la impunidad, si al final se le hace el juego al continuismo participando en unas elecciones manipuladas.

De qué sirven los esfuerzos por un país donde impere la igualdad de derechos, seguridad ciudadana, educación de calidad, salud para todos… si los que gobiernan reeligen todas las miserias que padecemos.

Si lo que deseamos es jugar a las elecciones, bien, hagámoslo, dejando como árbitros a la Junta Central Electoral, Tribunal Superior Electoral y Tribunal Constitucional que tenemos al servicio de este gobierno.

Si eso es lo que nos merecemos, entonces no exijamos justicia para los que se han robado el dinero del pueblo dominicano, los que abusan desde el Estado y luego son candidatos a los distintos puestos públicos.

Si por el contrario, nos consideramos parte del pueblo movilizado, entonces debemos cortar los fuertes hilos del titiritero, darnos una Constituyente Popular y la independencia de los poderes del Estado.

Y para ello, todos los implicados en el saqueo de los recursos públicos deben ser juzgados, llevarlos a prisión y devolver al Estado todo lo robado, evitando así lo que hoy sucede penosamente en Honduras.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Como tigre al acecho

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Cesáreo Mayía, hombre respetado por amigos y allegados, era consultado con frecuencia cuando algún coterráneo necesitaba de sus sabios consejos para resolver alguna situación apremiante, dada la buena fama de que siempre acertaba en sus recomendaciones con el agradecido beneplácito de todos.

Al crecer su prestigio de hombre juicioso, a su paso por las calles de la hospitalaria ciudad los caballeros respondían a su saludo tocando el sombrero con la mano derecha y reverente inclinación de sus cabezas.

Un martes, el lugareño con más poder económico e influencia social le ofreció a Cesáreo un buen empleo a cambio de algún dinero, para que le dedicara la mayor parte del tiempo a su sabia y discreta consejería.

Sin embargo, más que recibir consejos o asesoría en sus decisiones corporativas o personales, a Desiderio Mendieta le interesaba tenerlo a su lado por el respeto ganado en buena lid durante largos años.

Ante una contingencia imprevista que se había presentado, don Desiderio solicitó al nuevo empleado dedicar sus esfuerzos en la dirección de una de sus empresas, que estaba quebrada por pésima administración.

Al poco tiempo, el establecimiento comenzó a marchar por mejor camino, lo que ansiosos esperaban don Desiderio, empleados y clientes, sin embargo, Cesáreo no había calculado los riesgos del nuevo trabajo.

Resulta, que una fiera mascota que don Desiderio consentía en su despacho, cruzaba en ocasiones a dormitar en el traspatio de la empresa, que el nuevo administrador dirigía con destreza y mucha confianza.

Un día, el tigre saltó por una ventana, atacó a Cesáreo por un costado, clavó sus colmillos en el cuello, apoyó su cuerpo contra su víctima y giró para dañar la yugular y columna vertebral, con la velocidad del rayo.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Una lección para el gobierno

Por ANULFO MATEO PÉREZ
La aplastante derrota del gobierno que encabeza el presidente Danilo Medina en las elecciones del Colegio Médico Dominicano (CMD) debe servirle de lección y no insistir en su odiosa injerencia en los asuntos internos de gremios, sindicatos, colegios de profesionales, entre otras entidades liberales.
El doctor Wilson Roa, pese a las intimidaciones de los funcionarios del sector salud y dirigentes políticos oficialistas contra los médicos, ha ganado las elecciones con más de un 75 por ciento de los votos.
Con esa victoria se ha honrado la memoria de los doctores Julio Lyón, Heriberto de Castro, Francisco Henríquez y Carvajal, Pedro Delgado, José Brenes Ruiz, Pedro Garrido, Rodolfo Coiscou y Manuel Urraca.
Ellos, junto a los doctores Pantaleón Castillo, Leopoldo B. Pou, Rafael Alardo, José R. Luna, Abraham Santamaría, y los venezolanos Manuel Durán Bracho y Santiago Ponce, fundaron en 1891 la Asociación Médica.
Los doctores Salvador B. Gautier, Agustín Rodríguez Cabral, Darío Contreras, Fernando Batlle, Heriberto Valdez acompañaron en esos esfuerzos, que hoy se reafirman con el triunfo de la cordura y la decencia.
El gobierno y los dirigentes del PLD no entienden que los médicos se colegiaron el 19 de febrero de 2003, mediante la Ley 68-03, con derechos internos libérrimos, con autonomía y personería jurídica.
Es un esfuerzo inútil tratar de torcer el curso de una entidad centenaria, que como AMD siempre fue firme en sus propósitos y ahora como CMD recoge su historia gremial, científica y social de sus fundadores.

Apremia que los funcionarios de Salud se arrimen a la mesa a dialogar con el Dr. Wilson Roa y otros dirigentes del CMD; cumplir los acuerdos arribados el pasado año y buscar salida a los problemas hospitalarios.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Poder y autoridad

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Los gobernantes impopulares en la República Dominicana olvidaron, o tal vez nunca lo tuvieron en cuenta, que para la existencia y reproducción del Estado es indispensable inspirar respeto y confianza, factores absolutamente indispensables para lograr el poder y la autoridad sobre los gobernados.

Por lo general se interpreta como sinónimo de poder la capacidad de coerción o de manipulación pese a la oposición de otros,  o lo que es lo mismo, el uso de la fuerza para imponerse ante lo demás.

Se garantiza la salud del Estado, con el respeto y la confianza obtenidos del pueblo, a los que se les suma el elemento consensual; no el exclusivo recurso de la coerción, que por lo general es sobrevalorado.

Lo que he afirmado precedentemente no debe confundirse con el concepto hegemonía, traducido al papel central que juega una clase social en una alianza con otros sectores, para transformar un estado.

En el caso actual del gobierno peledeista y sus predecesores, se ha enfatizado siempre en el elemento coacción, como “garantía” de una legitimidad inexistente, dada la tramposería en el proceso de su elección.

Hasta ahora, los gobiernos se han empeñado en usar la coerción de grupos político-corporativos sobre el pueblo, y sus limitadas alianzas han desconocido las leyes y Constitución que ellos mismos se han dado.

Estamos ante un gobierno sordo, ciego y mudo que carece no sólo de respeto, confianza y autoridad, sino de capacidad de gobernar, lo que puede conducirnos más adelante a lo que se conoce como “vacío de poder”.


Sumado a todo ello la corrupción, impunidad, podredumbre institucional, desconocimiento de los derechos e ingobernabilidad, es lo que ha ido abriendo el camino de una inevitable confrontación pueblo-gobierno.

sábado, 28 de octubre de 2017

Marcha Verde en ascenso

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Si hoy podemos apreciar el desarrollo incontenible del movimiento Marcha Vede por el cese de la corrupción y la impunidad, es porque este ha ido asumiendo la “pluralidad de la conciencia” para ese fin y reencausando la lucha por metas superiores, como son los cambios profundos en la sociedad dominicana.

A la movilización social contra el robo del erario por el funcionariado estatal y el capital parasitario, se han ido sumando las protestas de organizaciones populares y profesionales por sus reivindicaciones.

Estamos ante actores sociales que entienden que sólo la lucha firme y unitaria por los derechos ciudadanos, es la garantía de un cambio de rumbo de nuestro país hacia un pleno ejercicio democrático.

El ascenso cualitativo del movimiento social se aprecia por los niveles de conciencia cada vez más creciente de que hay que desmontar esta justicia podrida que nos lacera y conformar una Constituyente popular.

La creación de órganos que aprueben leyes y las apliquen garantizando los derechos de todos los ciudadanos por igual, que castiguen la corrupción, la impunidad, y por una Constitución del pueblo y para el pueblo.

Ahora se impone luchar sin descanso contra el caos institucional, mafias político-corporativas, inseguridad ciudadana, desempleo, ignorancia, insalubridad, chantaje oficial, clientelismo político y el sicariato.

Este “domingo verde”, con movilizaciones simultáneas en todo el país, demuestra el deseo del pueblo dominicano de terminar con este sistema de mafias partidocráticas que roban y matan con impunidad.


Esta presencia verde a nivel nacional es una voz de alto a las acciones de este y otros gobiernos, a los sobornos y sobrevaluaciones de Odebrecht, y a otros “tumbes” al pueblo, “que nunca se habían dado”.