lunes, 23 de enero de 2017

No perder la marcha

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Este domingo puede marcar el punto de partida de un vasto movimiento para enfrentar la corrupción y la impunidad en la República Dominicana, si como se pronostica la marcha que se realiza hoy contra esos desafueros recibe el respaldo suficiente como para ser considerada un contundente plebiscito nacional.   

Marchar este domingo es un deber ineludible, de reafirmación de las luchas por la equidad, la decencia y la democratización; un excelente ejemplo a la sociedad, expuesta a tantas distorsiones desmoralizantes. 

Sobran los motivos para manifestarse de forma masiva, dados los grandes daños que los corruptos han infringido al país, los cuales no se limitan al aspecto económico, sino que tocan lo social y ético-moral. 

Y consigo, un obsceno manto de impunidad para los mayores responsables del dolo y el caos, su institucionalización e impacto negativo en el tejido social, en particular en toda la administración pública. 

No debemos perder la marcha, sobradamente legítima y necesaria contra la corrupción que profundiza la pobreza y las desigualdades económico-sociales, colocando al país entre los más saqueados de la región. 

El PLD, quien ha gobernado algo más de 16 años, ha sufrido la metamorfosis de partido político a corporación económica a expensa del patrimonio público, agravando a su paso los males del pueblo dominicano. 

Ha incrementado su poder político sobre la base de enriquecer a sus dirigentes, para blindarse con su fuerza económica y el control de los poderes públicos, estructurando una dictadura institucional. 

El avasallamiento es tal, que los gobiernos peledeistas han logrado la indiferencia y el mutismo de muchos frente a tanta podredumbre, por lo que deben recibir de nuestro pueblo una lección inolvidable.

domingo, 15 de enero de 2017

El que persevera triunfa

Por ANULFO MATEO PÉREZ

La lucha social debe ser la respuesta al caos económico, social y político a que nos ha conducido la partidocracia que se reelige cada cuatro años, desacreditada por el saqueo de los recursos públicos, la entrega del patrimonio nacional al gran capital local y transnacional y su burda manipulación mediática.

Las revoluciones sociales no las hacen las “personalidades” o pequeños grupos revolucionarios, por muy brillantes o heroicos que ellos sean. Las hacen las masas populares en lucha persistente.

A esas batallas sociales de los trabajadores, explotados y excluidos, se suman sectores conocedores de su empobrecimiento creciente, así como los intelectuales progresistas y revolucionarios.

Las organizaciones sociales, sindicales y políticas comprometidas deben coordinar todo lo necesario para impulsar las acciones por las conquistas de sus derechos más sentidos, sin ceder al chantaje oficial.

La solución de los problemas nacionales no está en manos de quienes los han provocado o agravado deliberadamente para pescar en “río revuelto” el patrimonio de la nación y eternizarse en el poder.

Las luchas populares no las inventó Carlos Marx ni es resultado de la instigación política, sino de los antagonismos de clases. Hace falta activarla para cambiar la correlación de fuerza a favor de las mayorías.

El pueblo dominicano tiene que desplegar un gran esfuerzo por la democracia verdadera, la justicia social y económica, contra la corrupción y la impunidad de que disfrutan la derecha política y sus acólitos.

Y esta realidad cruel, al decir de Pablo Neruda, fue creada porque cuando nos tocó tener pantalones largos para decidir, escogimos pésimos gobiernos y fruto del azar nos sacamos estos falsos “premios”.

domingo, 8 de enero de 2017

¿Novela o relato corto?

Por ANULFO MATEO PÉREZ

No creo que nadie imaginara que los asaltos a camiones de transporte de valores de compañías privadas, al servicio de bancos nacionales, serían excelentes temas para escribir una novela o un relato corto, para el consumo masivo de una población ávida de literatura sobre la realidad nacional.

Por el perfil psicológico de los protagonistas y la historia, salpicada de ciencia ficción, intriga, terror y hermosura de su prosa, me hace recordar al escritor, poeta y periodista romántico, Edgar Allan Poe.

Este estadounidense, cuya causa de muerte nunca fue aclarada, renovó la novela gótica, inventó el relato detectivesco, autor de los “cuentos de terror”, intentó hacer de ese oficio su modus vivendi.

No estoy siendo sarcástico ni mordaz, en realidad lo creo. Todo lo narrado sobre el ultimado John Percival Matos, y los que aún sobreviven en el capítulo que leemos, sirven hasta para el guión de un buen filme.

Sería un gran aporte a la literatura nacional, universal y a la cinemateca de nuestro país. Una historia de consumo popular, apoyándose en el imaginario del pueblo dominicano, cargada de surrealismo y suspenso.

De antemano, a ciertos medios de prensa y a sus redactores asignados a cubrir las fuentes de la Policía y Presidencia de la República, entre otras oficiales, merecen ser incluidos en los créditos de la obra.

Por supuesto, hay otras versiones de todo lo acontecido en la vida real de los personajes envueltos en la trama, pero por carecer de valor estético y crédito público, creo que la oficial merece la oportunidad.

Otras obras literarias están ya en imprenta, la que trata el emblemático “12 de Enero de 1972”, “El gran asalto a Vimenca”, “Las manos ocultas de Odebrecht” y, el seguro best seller, “Punta Catalina Miau”.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Aprendizaje partidocrático

Por ANULFO MATEO PÉREZ

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Para la sociedad dominicana, a la merced de la propaganda, la manipulación mediática, el chantaje, el soborno, la corrupción, el clientelismo, la demagogia, la cultura partidocrática, un “político exitoso” es todo aquel que llega a un puesto público para enriquecerse mediante el saqueo de los recursos del Estado.

Para muchos, un “político fracasado”, o el descrito por el polímata venezolano Arturo Uslar Pietri, es el pundonoroso, que no alcanza un puesto público, y si lo hace no se corrompe ni contamina a los demás.

Es el mismo que no cambia de chaqueta o no pierde el rumbo, apegado al ejercicio coherente y decoroso de la política, contrario a la veleta, que gira sobre un eje vertical según la dirección del viento.

El envilecimiento ha sido una de las armas más usadas de los que han llegado al poder, para doblegar a los carentes de ideales nobles, resentidos, egocéntricos, ambiciosos, desidiosos, mediocres y corruptos.

Muchos son autodidactas en el proceso del aprendizaje de la adulonería y la perversidad, que “pertenecen a la farándula” de los presidentes “para medrar a cambio de lisonjas”, como afirmara Américo Lugo.

Creer en la promesa del presidente Danilo Medina, de que no buscará nueva vez la reelección porque juró ante Dios respetar la Constitución, es pecar de ingenuo o creer que todos los dominicanos lo somos.

La frase de que el presidente tendrían que "comerse un tiburón podrido" para sucederse a sí mismo en el poder no es de la autoría del actual mandatario, sino del fenecido intelectual Ramón A. Font Bernal.

Un consejo de un folklórico personaje, que integró la “farándula literaria y política de Balaguer”, a un novel Leonel Fernández, superado en la captación del meta-mensaje por el ministro Danilo Medina.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Fidel y la verdad

 Por ANULFO MATEO PÉREZ

La fortaleza de la Revolución Cubana y del liderazgo de Fidel Castro, que ha resistido por más de medio siglo la guerra de la desinformación y el asedio permanente desde los distintos centros de la reacción mundial, se sustenta en la justeza de sus ideas y en enfrentar la mentira con la firmeza de la verdad.

En la guerra contra Cuba, dirigida por los halcones de Washington y sus socios, una de las armas más letales usadas es la mentira, difundida a través de los distintos medios corporativos y sus agentes.

El apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, explicaba con brillantez una verdad irrebatible e imperecedera: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen.”

Con el deceso de Fidel y como respuesta a las manifestaciones de pesar y solidaridad con el pueblo cubano desde todos los puntos del planeta, sus enemigos han arreciado la campaña de odio y pérfidas calumnias.  

El 8 de Enero de 1959 el líder cubano afirmó: “Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía.”

Y agregó de inmediato la siguiente reflexión: “No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario.”

Insistió el Comandante Fidel: “Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.”

Durante su histórico discurso dirigido al pueblo cubano ese 8 de Enero desde Ciudad Libertad, en La Habana, Fidel preguntó: “¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde?” Y respondió: “Diciendo la verdad.”