domingo, 12 de noviembre de 2017

Una lección para el gobierno

Por ANULFO MATEO PÉREZ
La aplastante derrota del gobierno que encabeza el presidente Danilo Medina en las elecciones del Colegio Médico Dominicano (CMD) debe servirle de lección y no insistir en su odiosa injerencia en los asuntos internos de gremios, sindicatos, colegios de profesionales, entre otras entidades liberales.
El doctor Wilson Roa, pese a las intimidaciones de los funcionarios del sector salud y dirigentes políticos oficialistas contra los médicos, ha ganado las elecciones con más de un 75 por ciento de los votos.
Con esa victoria se ha honrado la memoria de los doctores Julio Lyón, Heriberto de Castro, Francisco Henríquez y Carvajal, Pedro Delgado, José Brenes Ruiz, Pedro Garrido, Rodolfo Coiscou y Manuel Urraca.
Ellos, junto a los doctores Pantaleón Castillo, Leopoldo B. Pou, Rafael Alardo, José R. Luna, Abraham Santamaría, y los venezolanos Manuel Durán Bracho y Santiago Ponce, fundaron en 1891 la Asociación Médica.
Los doctores Salvador B. Gautier, Agustín Rodríguez Cabral, Darío Contreras, Fernando Batlle, Heriberto Valdez acompañaron en esos esfuerzos, que hoy se reafirman con el triunfo de la cordura y la decencia.
El gobierno y los dirigentes del PLD no entienden que los médicos se colegiaron el 19 de febrero de 2003, mediante la Ley 68-03, con derechos internos libérrimos, con autonomía y personería jurídica.
Es un esfuerzo inútil tratar de torcer el curso de una entidad centenaria, que como AMD siempre fue firme en sus propósitos y ahora como CMD recoge su historia gremial, científica y social de sus fundadores.

Apremia que los funcionarios de Salud se arrimen a la mesa a dialogar con el Dr. Wilson Roa y otros dirigentes del CMD; cumplir los acuerdos arribados el pasado año y buscar salida a los problemas hospitalarios.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Poder y autoridad

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Los gobernantes impopulares en la República Dominicana olvidaron, o tal vez nunca lo tuvieron en cuenta, que para la existencia y reproducción del Estado es indispensable inspirar respeto y confianza, factores absolutamente indispensables para lograr el poder y la autoridad sobre los gobernados.

Por lo general se interpreta como sinónimo de poder la capacidad de coerción o de manipulación pese a la oposición de otros,  o lo que es lo mismo, el uso de la fuerza para imponerse ante lo demás.

Se garantiza la salud del Estado, con el respeto y la confianza obtenidos del pueblo, a los que se les suma el elemento consensual; no el exclusivo recurso de la coerción, que por lo general es sobrevalorado.

Lo que he afirmado precedentemente no debe confundirse con el concepto hegemonía, traducido al papel central que juega una clase social en una alianza con otros sectores, para transformar un estado.

En el caso actual del gobierno peledeista y sus predecesores, se ha enfatizado siempre en el elemento coacción, como “garantía” de una legitimidad inexistente, dada la tramposería en el proceso de su elección.

Hasta ahora, los gobiernos se han empeñado en usar la coerción de grupos político-corporativos sobre el pueblo, y sus limitadas alianzas han desconocido las leyes y Constitución que ellos mismos se han dado.

Estamos ante un gobierno sordo, ciego y mudo que carece no sólo de respeto, confianza y autoridad, sino de capacidad de gobernar, lo que puede conducirnos más adelante a lo que se conoce como “vacío de poder”.


Sumado a todo ello la corrupción, impunidad, podredumbre institucional, desconocimiento de los derechos e ingobernabilidad, es lo que ha ido abriendo el camino de una inevitable confrontación pueblo-gobierno.

sábado, 28 de octubre de 2017

Marcha Verde en ascenso

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Si hoy podemos apreciar el desarrollo incontenible del movimiento Marcha Vede por el cese de la corrupción y la impunidad, es porque este ha ido asumiendo la “pluralidad de la conciencia” para ese fin y reencausando la lucha por metas superiores, como son los cambios profundos en la sociedad dominicana.

A la movilización social contra el robo del erario por el funcionariado estatal y el capital parasitario, se han ido sumando las protestas de organizaciones populares y profesionales por sus reivindicaciones.

Estamos ante actores sociales que entienden que sólo la lucha firme y unitaria por los derechos ciudadanos, es la garantía de un cambio de rumbo de nuestro país hacia un pleno ejercicio democrático.

El ascenso cualitativo del movimiento social se aprecia por los niveles de conciencia cada vez más creciente de que hay que desmontar esta justicia podrida que nos lacera y conformar una Constituyente popular.

La creación de órganos que aprueben leyes y las apliquen garantizando los derechos de todos los ciudadanos por igual, que castiguen la corrupción, la impunidad, y por una Constitución del pueblo y para el pueblo.

Ahora se impone luchar sin descanso contra el caos institucional, mafias político-corporativas, inseguridad ciudadana, desempleo, ignorancia, insalubridad, chantaje oficial, clientelismo político y el sicariato.

Este “domingo verde”, con movilizaciones simultáneas en todo el país, demuestra el deseo del pueblo dominicano de terminar con este sistema de mafias partidocráticas que roban y matan con impunidad.


Esta presencia verde a nivel nacional es una voz de alto a las acciones de este y otros gobiernos, a los sobornos y sobrevaluaciones de Odebrecht, y a otros “tumbes” al pueblo, “que nunca se habían dado”.

domingo, 22 de octubre de 2017

La violencia del poder

Por ANULFO MATEO PÉREZ

El poder político puede ejercerse para bien o para mal, partiendo del concepto que se tenga de él y los fines para los cuales se ostenta; si se apoya sólo en las superestructuras del Estado de que se trate, o si se conjuga con la voluntad y acciones transformadoras del pueblo, que es para quien se debe gobernar.

Los “líderes” que están ejerciendo el poder en el Legislativo, el Judicial y el Ejecutivo, nada hacen para responder en lo absoluto a las necesidades de las grandes mayorías, sólo se representan a sí mismos.

Por lo demás, carecen de la educación que deben estructurar hogares funcionales, para forjar buenos ciudadanos, para respetar los derechos de los demás, el bien común y poseer la pericia y empatía política.

Esos llamados “lideres” no conocen el arte de saber escuchar y entender a los demás; no les interesa ponerse en el lugar de las mayorías; les importa un comino los problemas del pueblo y el deseo de superarlos.

Lo que aprecio en el poder políticos del peledeismo son a sujetos colmados de ambiciones, revanchismos y pasiones; apoyados en la fuerza para someter al pueblo dominicano a los más cruentos rigores de la vida.

Un poder usurpado al servicio del envilecimiento, el enriquecimiento ilícito, irrespeto a las normas de convivencia civilizada; el crimen, tráfico de influencia, chantaje, nepotismo y el caos generalizado.

Y esa violencia está vinculada a las acciones de la clase gobernante, a su ideología y abusos ejercidos desde el poder, generando desigualdades socioeconómicas, exclusiones y discriminaciones.

Entonces es compresible, que Marcha Verde sea la respuesta convergente a esa manifiesta coerción desde el poder, que daña a los pobres y a la clase media; que les niega el derecho al bienestar y sobrevivencia. 

domingo, 15 de octubre de 2017

La conversación

Por ANULFO MATEO PÉREZ

No se trata de cine, aunque podría ser material para un buen filme, sino del revuelo que han tomado las acusaciones de la administración Trump contra Cuba, respecto a los presuntos “ataques sónicos” contra personal diplomático estadounidense radicado en La Habana, dedicado a escuchar lo que otros hablan.

Por lo visto, el discurso y las acciones del Departamento de Estado van dirigidos a revertir lo que se logró de avance en lo diplomático y comercial entre los dos países durante la administración Obama.

Existe el interés en EE.UU. de retomar el camino de los peores momentos de la guerra fría, dada la gravedad de la acusación contra Cuba, en un asunto tan oscuro del espionaje y la manipulación política.

Expertos en el área tecnológica han admitido de los posibles daños que podrían provocar los sofisticados medios para espiar conversaciones, pero lo cierto es que nadie ha probado que sea cierto en este caso.

En tanto, a la historia fantasmagórica narrada por el secretario de Estado Rex Tillerson, le siguió, sin mayores detalles, el retiro de más de la mitad de los empleados de la embajada de EE.UU. en La Habana.

Días después, decidió que 15 funcionarios de la embajada de Cuba en Washington abandonaran el territorio de los EE.UU., sobre la base de que ha reducido su personal diplomático en la capital de la isla.

Esas medidas, sin una previa investigación de los “hechos” denunciados, se aderezan con la mendaz acusación de que el gobierno cubano no habría dado los pasos necesarios para prevenir ‘ataques’ sónicos.

Todo esto nos hace recordar el filme “La conversación”, del formidable director Francis Ford Coppola, donde un equipo de espías escuchaba las conversaciones de los demás, y la rítmica guaracha cubana “Chacumbele…”.