domingo, 20 de agosto de 2017

El rey Mudo

Mudo era un rey muy afortunado, que gobernaba en el país de una media isla, situado en el mismo trayecto del sol. Tenía todo lo que un rey podía desear. Vivía en un hermoso palacio, rodeado de cortesanos, de grandes jardines y bellísimas rosas; era poseedor de inmensas riquezas, pero no podía articular palabras.

Cuando se comunicaba lo hacía mediante el lenguaje de señas. Pese a sus riquezas, Mudo pensaba que la mayor felicidad le era dada por unos billetes verdes, que guardaba en una tinaja debajo de su alcoba.

Se levantaba en las mañanas contando billetes verdes… se reía… se reía, y luego los tiraba hacia arriba para que les cayeran encima en forma de lluvia. A veces se cubría con ellos, riendo tan feliz como un niño.

Cierto día, el dios de la construcción, Marcelo, pasaba por su reino y uno de sus acompañantes, de nombre Joao, se quedó retrasado, cansado, y decide dormir un rato en los jardines del palacio.

Allí lo encuentra el rey Mudo, quién lo reconoce al instante y lo invita a pasar unos días junto a sus cortesanos. Luego lo lleva al dios Marcelo y este muy agradecido por la gentileza le ofrece un único deseo. 

-“Me has dado tal placer al haber cuidado de mi amigo, que por eso quiero concederte un deseo”. Mudo respondió con señas, frotando el dedo índice con el pulgar, que multiplicara sus billetes verdes.

Su majestad comenzó a construir carreteras, acueductos, hidroeléctricas y plantas a carbón en su reino, por supuesto con la ayuda del dios Marcelo, y todo lo que tocaba se convertía en billetes verdes.


Un día, el dios Marcelo dejó de serlo, pues advertido en su reino de que era un impostor fue llevado al calabozo, y el dios conciencia castigó al rey Mudo, despertó y tiñó a su pueblo del mismo color de los billetes.

domingo, 13 de agosto de 2017

Camino al desfiladero

Sólo alguien que viva en las nubes o reciba el beneficio del desorden institucional, la corrupción y la impunidad puede negar que vivimos una crisis importante en el orden económico, social y político, resultado del fracaso del modelo neoliberal y la globalización, sustentados por los gobiernos del PLD.

El 18 de agosto de 1996, en su tercer día de mandato, Leonel Fernández anunció un plan de privatización y reestructuración de las empresas estatales y luego se produjo el despido masivo de sus trabajadores.

Apoyada en ese modelo, la pequeña burguesía desalmada privatizó lo que era del pueblo dominicano, y la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE) pasó a manos del capital nacional y transnacional.

Como en la época de Jack el Destripador, fueron sacrificadas la CDE y las 24 compañías que integraban CORDE, y los dominicanos nos quedamos “sin pito y sin flauta” o lo que es igual “como el perico en la estaca”.

No hay lugar a dudas, del impacto de las crisis en el proceso creciente de la pobreza, la desigualdad y el enriquecimiento de la minoría, aumentando a medida que son cada vez más frecuentes y profundas.

En ese orden, la inequidad ha sido una constante en el reparto de los recursos del país, de los que genera nuestra economía y de los procedentes de los alegres empréstitos a organismos financieros internacionales.

La carga de todo ello ha ido creciendo en la espalda de la clase trabajadora, chiriperos y campesinos, de los desempleados, así como de los distintos estratos de la clase media, que va camino a desaparecer.

Con Danilo Medina se han agravado esos males, multiplicando la corrupción y la impunidad, creando el caos, llevando al pueblo dominicano como ganado a un profundo, oscuro y peligroso desfiladero.

domingo, 6 de agosto de 2017

Un gobierno atrapado

Por ANULFO MATEO PÉREZ

La crisis de credibilidad y desempeño no la va a resolver el gobierno de Danilo Medina descalificando a los sectores que componen el movimiento Marcha Verde, que demandan el fin de la corrupción, la impunidad y el caos, ni tampoco acudiendo a la represión contra las crecientes y justas protestas sociales.

La debacle de este gobierno era previsible, desde que se impuso la reelección del presidente, que incumplió desde su primer mandato con las promesas de campaña, entre ellas, terminar con el robo al erario.

La situación se le ha empeorado por su conexión con el caso de corrupción Petrobras-Odebrecht en Brasil, que acorrala a sus amigos Lula da Silva, Dilma Rousseff y tambalea al presidente Michel Temer.

Ahora se suma a la crisis, la brutal y ominosa represión contra los jornaleros cañeros, que exigen su pensión, y el repulsivo asesinato del dirigente popular francomacorisano Mario Vladimir Lantigua Baldera.  

Como podemos apreciar, el gobierno ha decidido enfrentar al movimiento social, que demanda un cambio de rumbo de la sociedad, con manipulación mediática, represión indiscriminada y selectiva.

Es un pésimo cálculo del oficialismo, responder a las demandas sociales con métodos intimidatorios, que lejos de fortalecerle, les hacen perder mucho más el escaso crédito y estabilidad que le sustenta.

Confrontar el movimiento Marcha Verde, que crece como una bola de nieve contra la ineficiencia y el desorden de los tres poderes del Estado, es apostar a la violencia y al agravamiento de la crisis.  

Es evidente que el oficialismo está atrapado en sus propias e intrincadas redes. Si la represión del Estado contra el pueblo garantizara la permanencia de malos gobiernos, América tuviera plagada de dictaduras.

domingo, 30 de julio de 2017

El poder de la mentira



Por ANULFO MATEO PÉREZ

El profesor estadounidense de la Universidad de Stanford, Robert Proctor, acuñó el término “agnotología” para referirse al estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, sobre todo cuando se trata de la publicación de datos científicos erróneos o tendenciosos, para manipular a blancos determinados.

Pero también, el concepto ha ido más allá para adentrarse en la sociedad por medio de fuentes del secretismo militar o judicial y por medio de políticas deliberadas, emanadas desde el poder político.

En otras palabras, es un concepto más acabado que la demagogia tradicional o la simple manipulación para ingenuos, porque la ignorancia inducida se sostiene desde el punto de vista falsamente conceptual.

Me refiero a lo que se conoce como “postverdad”, sustentada en distorsionar la realidad, hasta el extremo de poner en duda datos científicos irrefutables, como parte de la tecnología de la desinformación.

En la lucha política e ideológica, es frecuente que el demagogo recurra a la degradación del debate por medio de la retórica de la desinformación y la manipulación, para que este gire en torno a premisas falsas.

Es lo que hace el gobierno al enfrentar la Marcha Verde; o cuando usa las armas de distracción masiva; o falsea datos sobre lo acontecido con el caso Odebrecht o crea una falsa historia de lo acontecido.

Cuando instrumentan un plan mediático, como la defensa del proyecto Punta Catalina, los estrategas trabajan para negar la credibilidad de las fuentes irrefutables en los hechos que les desfavorecen.

Asumen como fin ulterior, la producción intencionada de ignorancia, con la ayuda no sólo de políticos y publicistas, sino también de grandes medios de comunicación y periodistas comprados o voluntarios.

domingo, 23 de julio de 2017

¿Contramarcha?

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Pese el desarrollo de la Marcha Verde y su más reciente demostración multitudinaria el pasado domingo, ninguna sorpresa debía esperarse en las decisiones del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que dominado por el oficialismo ha movido las piezas a su favor en el ajedrez político dominicano.

Por lo que es la tradición de los que han detentado el poder, el gobierno de Danilo Medina ha producido los cambios del gatopardismo, “cambiar todo para que nada cambie”, reforzando su hegemonía grupal.

De manera que la elección de las altas cortes es una respuesta política al movimiento anticorrupción y a la partidocracia, así como a los adversarios del “danilismo” a lo interno del PLD, que siguen en jaque.

En el arte militar, la contramarcha es toda operación, movimiento o maniobra en que un cuerpo de tropas en acción toma una dirección contraria a la que llevaba hasta ese momento para distraer al enemigo.

Esta táctica es muy distinta a la retirada rápida, en una maniobra de engaño al enemigo, o al repliegue, que se caracteriza por la organización ante las adversidades en el terreno de la confrontación militar.

Nada de esto ha hecho el gobierno, sino que por el contrario ha decidido golpear a todos los que le reclaman un cambio de rumbo, hastiados de tanta corrupción, impunidad, ineficiencia, desorden e inseguridad.

Algunos conformistas entienden que el CNM se decidió por lo menos malo, porque dejó a un lado a los anteriores miembros de las altas cortes, pero en realidad lo que hizo fue cambiar a Quevedo por Malpica.

En tanto, el gobierno seguirá la ruta contraria al pujante movimiento Marcha Verde, que con firmeza espartana exige el cese de la corrupción y la impunidad, un peligroso y obstinado desafío a la confrontación.