domingo, 30 de abril de 2017

Conspiración ominosa

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Estamos viviendo una experiencia alucinante, como si habitáramos un país bizarro, donde el sentido de las cosas es totalmente invertido a los referentes que hemos fijado en nuestras memorias individuales y colectivas, convirtiendo a los corruptos en héroes y a la gente decente en sujetos de la peor calaña.  

Ahora resulta que el movimiento Marcha Verde conspira contra la estabilidad del gobierno porque demanda pacíficamente que se esclarezca todo lo relacionado con los sobornos y sobrevaluaciones de Odebrecht.

Y esa acusación del oficialismo se da a conocer cuando el movimiento cívico, contra la corrupción y la impunidad, recibe el mayor respaldo, como se evidenció en la marcha de San Francisco de Macorís. 

Quienes conspiran son los que han suplantado las instituciones y han hecho de ellas un traje a la medida para delinquir; un traje de amianto para protegerse del fuego en sus andanzas de corrupción y bellaquerías.

Los desestabilizadores son los que han edificado grandes fortunas con el erario, prevaricando; comprando voluntades; manipulando y manejando el Estado como si tratara de una finca de su exclusiva propiedad.

Conspiran los que han hecho polvo el Estado de derecho en la República Dominicana; los que escuchan las conversaciones privadas “pinchando” teléfonos y husmeando en los correos y archivos de computadoras.

Todas esas mentiras esgrimidas por el gobierno procuran intimidar a todo un pueblo que viene canalizando pacíficamente sus demandan, entre ellas, que se le ponga fin a la impunidad y al gansterismo oficial.

Los corruptos amenazan porque están atemorizados; atrapados en las redes que ellos mismos han tejido; desconcertados por las abrumadoras pruebas que les incriminan en la turbidez de sus acciones deleznables.

domingo, 16 de abril de 2017

Corrupción y manipulación política

Por ANULFO MATEO PÉREZ

Desde que el ser humano aprendió a mentir, omitir informaciones a conveniencia o deformar voluntaria y deliberadamente la verdad, se ha empleado la manipulación, no sólo en las relaciones interpersonales, sino también en grupos de poder para con los gobernados, sobre todo en los regímenes antidemocráticos.

Con el desarrollo de los medios de comunicación, con mayor impulso ahora con el surgimiento de la Internet y redes sociales, estos son usados como “armas de manipulación masiva” para el condicionamiento social.

En el ámbito político, los gobiernos de la partidocracia tradicional trabajan arduamente y sin desmayo para el control de las ideas, cooptando a servidores incondicionales y de esa forma garantizar su dominación.

Durante la dictadura de Trujillo pudimos conocer el empleo de la propaganda y la represión, usando todos los medios a su alcance para crear de forma ominosa uniformidad en las ideas del pueblo dominicano.

Durante los gobiernos del PLD es que más se ha manipulado a los pobres y a la pequeña burguesía, con gran inversión económica, técnicas sofisticadas y las más amplias redes de comunicación de masas.

Pero además, durante los mandatos de Leonel Fernández y Danilo Medina se han creado plataformas para conocer cómo piensan los distintos segmentos de la sociedad, sus necesidades y aspiraciones.

La Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica de la Presidencia (DIAPE) se articuló a mecanismos para las dádivas, fraudes electorales, corrupción, y a “comentaristas” e “interactivos” pagados.

Así han logrado el “consenso” para gobernar, adormeciendo a una parte del pueblo, como pretenden hacerlo con el escandaloso caso de sobornos y sobrevaluaciones de la constructora brasileña Odebrecht.

sábado, 8 de abril de 2017

Maniobras para la impunidad

Por ANULFO MATEO PÉREZ

El gobierno trata de ganar tiempo para desarrollar un plan de contingencia dirigido a sacudirse del enjambre de dificultades que le aguijonea tras las acciones judiciales contra la compañía brasileña Odebrecht y sus socios, cuyos ejecutivos guardan prisión en ese país por sobornos y lavado de activos.

Preocupa al oficialismo que el publicista Joao Santana, quien fue asesor de las campañas electorales de Danilo Medina, haya arribado a un acuerdo de cooperación con la justicia para revelar todos sus ilícitos.

Y mientras el mandatario peledeista niega el financiamiento de Odebrecht a su campaña electoral de 2016, su principal asesor y esposa confiesan que esa empresa sí lo aportó, como lo hizo en otros países.

Frente a las confesiones de los implicados en el caso de la operación Lava Jato-Odebrecht, a las presiones mediáticas y del movimiento Marcha Verde, el gobierno ha decidido apostar a la opacidad de los hechos.

En tanto, mantiene sus conexiones con Odebrecht y usa a los abogados de esta para que le “pichen” el juego desde Brasil, tratando con esa y otras maniobras apagar el clamor popular de que se haga justicia.

Ya se comienzan a escuchar algunas posiciones aisladas que tratan de llevar la división al movimiento anticorrupción, y a las organizaciones sociales y políticas que le sirven de sostén en sus justas luchas.

Desde el poder se procura neutralizar a sus adversarios de la partidocracia y de las entidades de la sociedad civil que se han articulado, y los amenazan con incluirlos en el “expediente” gobierno-Odebrecht.

La estrategia de los sobornados es restarle actores al movimiento de la Marcha Verde, para facilitar su atomización, garantizar la impunidad para los corruptos y seguir la ruta trazada contra vientos y marea. 

sábado, 1 de abril de 2017

El camino del fracaso

Por ANULFO MATEO PÉREZ

En otras ocasiones he analizado las causas del crecimiento de la delincuencia común, la violencia intrafamiliar, la corrupción de Estado, la inseguridad ciudadana, entre otros males, concluyendo que se trata de un reflejo de la crisis económica, social y política de este sistema opresivo.

Todo esto es cierto, como lo es también la torpeza gubernamental para enfrentar los más graves problemas que agobian al pueblo, que ha decidido empoderarse y “tomar el toro por los cuernos”.

Los que ejercen el poder se han metido en “camisa de once varas”, al propiciar la corrupción rampante que padecemos, y que al ser descubiertos reaccionan como el avestruz cuando advierte algún peligro.

El gobierno tendrá que aclarar todo lo relacionado con los sobornos y sobrevaluaciones de obras del Estado de parte de la brasileña Odebrecht, si no desea la profundización de la crisis en que se encuentra.

Dilatar o evadir el enjuiciamiento a los corruptos, es potenciar la lucha social y confrontación política, que ahora se canaliza progresivamente a través del movimiento de la Marcha Verde.

Será catastrófico para el gobierno si continúa enfrentando a la sociedad; si reprime las protestas y el libre tránsito de la gente, que exige con firmeza el fin de la corrupción y la impunidad.                                                                          

Amenazar a maestros para frenar los paros; conminar a empleados públicos para que asistan a un acto del Presidente; tirar a siete mil militares y policías élites a las calles expresan el desconcierto oficial.

Y frente a tanta torpeza e indolencia del gobierno, los dominicanos van percibiendo las causas de sus males, elevando sus niveles de conciencia, organizándose y radicalizando sus justas demandas.

domingo, 26 de marzo de 2017

Corrupción y crisis política

Por ANULFO MATEO PÉREZ

La metástasis de la corrupción en las instituciones que sustentan el sistema político y a sus representantes, es una de las palancas principales de aceleración de las crisis política, social y económica de la República Dominicana, resultado de la perversión de quienes nos han sometido desde hace décadas.

Ante los ojos de la sociedad, el deterioro institucional, la crisis de dominación y el caos se deben a la cultura de ilegalidad, la corrupción, indolencia y pérdida colectiva de la “moral” de la “clase política”.

La corrupción de Estado y la suciedad del sistema económico y político se extienden como mancha de aceite, desde la base hasta la cima del poder de esta seudo democracia, devenida en dictadura institucional.

El saqueo de los recursos públicos para enriquecer a una cúpula económica y política, sirve además para invertirlo en compra de voluntades, envilecimiento de amplios sectores y manipulación mediática.

Todo ello lo convierte en un poder ilegítimo y usurpado, que el pueblo dominicano debe revocar con la soberanía que le otorga su condición de tal, para refundar sus instituciones y sistema político.

La Marcha Verde contra la corrupción e impunidad del pasado 22 de enero y la que se efectúa hoy en Santiago, es una respuesta de rechazo contundente, plebiscitario, a la mafia política y económica oficialista.

Es una demostración de que el pueblo ha elevado su nivel de conciencia y está empleando sus fuerzas para desplazar a los corruptos y corruptores que detentan de forma abusiva e ilegal un poder opresivo.


La crisis de gobernabilidad ya es evidente, como la desobediencia civil en ciernes, que podría tomar el camino de una mayor confrontación, si el gobierno sigue sordo al reclamo para poner fin a la impunidad.