
Por ANULFO MATEO PÉREZ
El
dominio del mundo ha sido una quimera desde antes que se conociera el Estado
como superestructura de la sociedad. Los imperios lo han intentado y lo
intentan con el propósito de hacer realidad sus demenciales egoísmos que desean
expresar con el saqueo de los recursos naturales de uno a otro confín de la
tierra, sin que le limite ninguna frontera.
En
sus afanes por controlar ideológicamente la humanidad, la clase dominante y los
órganos de poder en los países de mayor desarrollo del sistema capitalista, han
impuesto sus dictámenes mediante planes muy bien elaborados, usando el
conocimiento científico, el desarrollo de la comunicación y la fragilidad de la
conciencia ante la manipulación de la realidad.
Cuanta
verdad encierran las palabras de John Lennon: “Nuestra sociedad está dirigida
por dementes con objetivos dementes. Creo que estamos siendo dirigidos por
maniáticos para fines maniáticos y creo que me pueden encerrar como demente por
expresar esto. Esto es lo que es demente”.
Lennon
fue asesinado el 8 de diciembre de 1980 por Mark David Chapman, a quien se
consideró sujeto de control mental de la CIA.
Las
agencias de noticias, muchas de ellas creadas por los órganos de inteligencia
imperial, hacen su trabajo metódicamente. Nos aguijonean constantemente con sus textos aviesos y
manipuladores, empleando para esos fines a nivel global hasta las tiras cómicas
de los diarios.
Por
eso, la verdad es la primera víctima de todo cuanto acontece en Irak, Afganistán,
o en la reciente masacre contra las FARC en territorio de Ecuador.
La
omnipresencia del poder imperialista se hace afectiva a través de esos medios,
por lo que al mismo tiempo pueden estar en todas partes con el mismo mensaje e
idénticos propósitos. Lo que acontece en
Lhasa, capital del Tibet en China Popular, es un ejemplo de la conspiración de la CIA, quien ha llegado a
entrenar a monjes tibetanos en otros territorios para lo que hoy es noticia en
el Mundo. Se proponen el boicot de los Juegos Olímpicos en el gigante asiático.
Nancy
Pelosi, presidenta del Parlamento y número dos de EEUU en la jerarquía
política, afirmó que la respuesta de China frente a esa conspiración es “un
desafío a la conciencia del Mundo entero”, callando la verdadera historia del
actual conflicto, que se remonta antes del triunfo de la Revolución en 1949,
guiado por Mao Tsé Tung, y a los acuerdos, mediante los cuales se considera al
Tibet una provincia autónoma de ese vasto país.
La
mentira es una de las armas del imperio. Su política: Conquistar el Mundo.
Impulsa guerras y estimula movimientos separatistas con fines de expansión
geopolítica, como los que auspició a raíz de la Segunda Guerra Mundial en
Corea, Vietnam, Alemania, China (Tibet-Taiwán), Angola (década de 1980), en
Rusia (Chechenia), Yugoeslavia, o lo planeado para el estado de Zulia y la
cuenca del Orinoco en Venezuela, ricos en hidrocarburos.
El
Vampiro está en crisis, anda sediento de sangre, ¿o de petróleo?
30
de marzo, 2008.
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