Raíces Radio

sábado, 11 de junio de 2016

Enigma post-electoral

Por ANULFO MATEO PÉREZ

I

Cuando Juan Bosch decidió renunciar a su liderazgo político en el PRD (18 de noviembre de 1973) y formar tienda aparte, rompió con un partido donde confluían sectores burgueses, pequeño burgueses, obreros, campesinos y populares, para privilegiar uno nuevo con la pequeña burguesía sedienta de poder.

Pese haber declarado que su base teórica para analizar la sociedad era el marxismo, Bosch se empeñó en precisar taxativamente que mantenía distancia del leninismo… se encaminaba así a un callejón sin salida.

Casi dos décadas después (15 de marzo de 1991, él había “descubierto”, como si se tratara de un político adolescente, que “en el PLD, la mayoría de sus miembros son pequeños burgueses, bajos pequeños burgueses”.

Y que los miembros de la entidad política que lideraba “se han dado cuenta que en el partido hay gente que ha alcanzado posiciones, como senadores, como diputados, como síndicos, como regidores”.

Razonaba el líder político que “entonces en el PLD eso ha provocado una corriente de aprovechados, de oportunistas. Buscadores de posiciones y de puestos públicos. Y esos han empezado a formar grupos”.

En la finitud de su vida política, biológica y crisis existencial, Juan Bosch precisaba… “como yo no puedo formar grupos y como yo no puedo presidir un partido en el que haya grupos, decidí renunciar del PLD”.

El papel relevante que él había asignado a la nueva organización, el de la “liberación dominicana”, estructurada sobre la base de la pequeña burguesía, era imposible de cumplir dada la naturaleza de clase.

Lo que el escritor y político no pensó jamás, es que el partido que fundaba se convertiría luego en una corporación para desde el Estado pervertirlo todo, enriquecer a sus dirigentes y socios, desfalcando el erario.

II

El partido que fundara Juan Bosch el 15 de diciembre de 1973, haría todo lo contrario de lo que este preconizó, para seguir a Joaquín Balaguer, su nuevo paradigma, quien confluyera en el mal llamado “Frente Patriótico” para entregar la “antorcha” del reformismo a los dirigentes del PLD.

Lo que el peledeismo había criticado al anciano caudillo, como la enajenación del patrimonio público, injusticias, privilegios, autoritarismo y trampas electorales, vendría a repetirlo desde un poder usurpado.

La cultura politiquera del balaguerismo fue usada por el gobierno de Danilo Medina durante la campaña electoral, los comicios del 15 de mayo y acciones posteriores, para imponer la reelección presidencial.

Con la connivencia de la JCE y TSE, se montaron las maniobras fraudulentas del danilismo para avasallar a la oposición, creando ahora una atmósfera de gran incertidumbre en la sociedad dominicana.

La ilegitimidad del gobierno que se inicia el próximo 16 de agosto y de los candidatos electos mediante el fraude electoral, abrirá un proceso de lucha de resistencia intensa en todos los ámbitos de la vida nacional.

Lo que pueda ocurrir en el futuro inmediato es un enigma para la mayoría de los dominicanos que conocen la historia de nuestro pueblo frente a gobiernos ilegítimos, que se han impuesto usando la coerción de Estado.

Frente a la reelección de la ineficiencia, corrupción, inseguridad, desempleo, autoritarismo, desorden institucional, clientelismo político e inequidad social y económica el pueblo reaccionará con energía.


El propósito continuista del PLD hasta el 2044, pese a su demostrada impopularidad, es un desafío a la conciencia libertaria de los dominicanos, que obliga a la rebelión popular y a la ruptura de su hegemonía.

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