
La
izquierda dominicana, dentro de sus postulados, al igual que en otras
latitudes, siempre se ha propuesto la destrucción del “viejo orden capitalista”
y sobre sus ruinas construir una nueva sociedad, caracterizada por la igualdad
de la gente frente al Estado, el desarrollo económico-social para beneficio de
las mayorías, democracia verdadera, independencia y soberanía.
Las
organizaciones que se han construido alrededor de las ideas de izquierda, desde
la fundación del Partido Democrático Revolucionario Dominicano (PDRD) en 1945,
han sido conformadas en lo esencial por la pequeña burguesía.
Pero
según parece, han heredado “genéticamente” lo que el revolucionario ruso
Vladimir Ilich Ulianov le llamó la “Enfermedad infantil del izquierdismo…”,
cuando describía las vacilaciones de la pequeña burguesía en sus ideas
revolucionarias y su ambigüedad frente a cualquier desafío que entrañe riesgo
de romper con ese “viejo orden burgués”.
Decía
el fundador del estado soviético (cuya pequeña burguesía fue la responsable de
su destrucción), que el “pequeño propietario, el pequeño patrón” (…) “que sufre
bajo el capitalismo una presión continua y muy a menudo un empeoramiento
increíblemente brusco y rápido de sus condiciones de existencia y la ruina,
adquiere fácilmente una mentalidad ultrarrevolucionaria, pero que es
incapaz de manifestar la serenidad,
espíritu de organización, disciplina y firmeza”.
El
pequeñoburgués “enfurecido” por los horrores del capitalismo es un fenómeno
social propio, como el anarquismo, de todos los países capitalistas.
La
inconsistencia de estas veleidades
revolucionarias, su esterilidad, su facilidad de cambiar rápidamente en
sumisión, en apatía, en imaginaciones fantásticas, hasta en un entusiasmo
“furioso”, por tal o cual tendencia burguesa “de moda”, son universalmente
conocidas.
Percibo
que en estos momentos, en que se hacen aprestos de unidad de diversos grupos
para la acción alternativa frente a los partidos electoralistas tradicionales de la burguesía, se expresan
algunas corrientes que se caracterizan
por ciertas “veleidades revolucionarias”, entusiasmo furioso, que en
nada garantiza la conformación coherente
y fuerte de un movimiento que enfrente en cualquier terreno a quienes se han
burlado y se burlan del pueblo dominicano cada vez que les toca pasar por el
Poder.
Y
el análisis de esta realidad no debe confundirse con el sectarismo, dogmatismo,
radicalismo o cosas parecidas. La experiencia es la que enseña como cierta
gente anda desde la izquierda hacia la derecha, y desde la derecha hacia la
izquierda, constituyéndose en germen de la dispersión de más de un proyecto del
movimiento revolucionario.
Mientras
tanto, el capitalismo de pacotilla, la pseudo democracia y los partidos del
sistema que padecemos continúan sin resolver los problemas de la inmensa
mayoría de los dominicanos y, peor aún, los agravan constantemente.
Y
desde ese litoral sólo se repite el ciclo de ascender al Poder, después de
promesas demagógicas desde la “oposición”, para sumirse en la corrupción más
degradante, conduciendo al país al caos y a la desolación.
Sin
embargo, en mi humilde opinión, para cambiar todo esto se necesita algo más que
“veleidades revolucionarias”.
12/Agosto/2007.
Estimado amigo, muy atinado y muy bueno este articulo. Asi mismo es, la izquierda dominicana y los profesores marxistas de la Republica Dominicana, van a tener que empezar a educar a la una gran parte de todos los dominicanos que estan participando en los diferentes movimientos de protestas pacificas del pais. Y apoyando a los partidos emergentes. Porque sin una formacion marxista-leninista, no puede haber un cambio en nuestro pais hacia un pais con energia electrica las 24 horas, salarios elevados, calles bien cuidadas, obras publicas bien construidas. Y los dominicanos mas fuertes fisicamente y mentalmente. Gracias, saludos
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Muchas gracias por su atinado comentario. ¡Adelante!
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